Los operadores estadounidenses se convirtieron en el grupo más numeroso detrás de las apuestas políticas en Polymarket, a pesar de que la plataforma global tiene prohibido ofrecer sus servicios en Estados Unidos. Así lo revela un nuevo análisis de la firma de datos Allium, que documenta cómo numerosos usuarios sortean los bloqueos geográficos para participar en los mercados de predicción.
El hallazgo pone de relieve una tensión que arrastra el sector desde hace años: la brecha entre las restricciones regulatorias y el comportamiento real de los usuarios. Polymarket, uno de los mercados de predicción más populares construidos sobre blockchain, permite apostar sobre resultados de eventos —desde elecciones hasta indicadores económicos— comprando y vendiendo contratos cuyo precio refleja la probabilidad percibida de cada desenlace.
Un bloqueo que no frena a los apostadores
Según las condiciones de la propia plataforma, los residentes en Estados Unidos no pueden operar en su versión global. La restricción proviene de un acuerdo alcanzado con la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas (CFTC) en 2022, cuando el regulador estadounidense determinó que la empresa operaba mercados de swaps no registrados y le impuso una multa junto con la orden de dejar de atender al mercado local.
Los datos de Allium sugieren que ese muro es más poroso de lo que aparenta. Herramientas como redes privadas virtuales (VPN), que enmascaran la ubicación real de un usuario, permiten conectarse desde direcciones extranjeras y acceder a mercados vedados. El resultado, según el reporte, es que el público estadounidense terminó siendo la mayor multitud en las apuestas de temática política de la plataforma.
Qué revelan los datos on-chain
La naturaleza pública de la blockchain facilita este tipo de rastreo. Al liquidarse en cadena, las operaciones de Polymarket dejan un registro accesible que investigadores externos pueden analizar para inferir patrones de comportamiento, volúmenes y, con ciertas técnicas, la probable procedencia de los participantes.
Un estudio independiente sobre la actividad de usuarios estadounidenses en plataformas offshore apunta en la misma dirección: la demanda local por mercados de predicción se mantiene alta pese a las barreras formales. El fenómeno cobró especial visibilidad durante los ciclos electorales, cuando los volúmenes en apuestas políticas se dispararon y atrajeron la atención tanto de medios como de reguladores.
Implicaciones para el futuro regulatorio
El contraste entre la letra de la regulación y la práctica plantea preguntas incómodas para las autoridades. Si una porción significativa de la actividad proviene precisamente del mercado que se buscó excluir, la eficacia del bloqueo queda en entredicho y reabre el debate sobre cómo encajar los mercados de predicción dentro del marco legal estadounidense.
Para Polymarket, el escenario es delicado. La compañía ha explorado vías para regularizar su presencia en Estados Unidos, y un flujo relevante de usuarios locales operando por canales alternativos podría complicar cualquier negociación con los reguladores. El caso ilustra un dilema recurrente en las aplicaciones descentralizadas: las restricciones basadas en geolocalización dependen de barreras que la tecnología permite esquivar con relativa facilidad.
Mientras tanto, la discusión de fondo sigue abierta. Los mercados de predicción se consolidaron como una herramienta que muchos consideran útil para medir expectativas colectivas, pero su encaje regulatorio en la mayor economía del mundo continúa sin resolverse.

