Bybit gana en tribunal de EE.UU. para rastrear los 1.500 millones del hackeo de Corea del Norte
Un tribunal estadounidense autorizó a Bybit a acelerar la obtención de datos de cuentas para rastrear los 1.500 millones robados en el hackeo atribuido a Corea del Norte.
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Un tribunal de Estados Unidos autorizó a Bybit a acelerar la búsqueda de información para rastrear los fondos sustraídos en el hackeo de Corea del Norte que en febrero le costó unos 1.500 millones de dólares. La orden de descubrimiento anticipado permite al exchange solicitar identidades de cuentas, saldos e historiales de transacciones a plataformas con operaciones en territorio estadounidense.
La decisión judicial es un paso procesal clave: normalmente el intercambio de pruebas ocurre en fases avanzadas del litigio, pero el llamado expedited discovery (descubrimiento acelerado) habilita a la empresa a pedir datos de inmediato, antes de que los responsables muevan o disuelvan lo que queda del botín. En robos con criptomonedas, cada hora cuenta, porque los atacantes fragmentan y mezclan los activos para borrar el rastro.
Qué permite el fallo sobre el hackeo de Corea del Norte
Con la autorización, Bybit puede dirigirse a exchanges, custodios y servicios con presencia en EE.UU. para exigir información sobre cuentas por las que habrían pasado los fondos robados. El objetivo es reconstruir la cadena de movimientos y, eventualmente, congelar o recuperar los activos que sigan al alcance de la justicia estadounidense. Según el expediente judicial, la demanda fue presentada contra la República Popular Democrática de Corea y actores vinculados al ataque.
El caso se apoya en una atribución que ya habían adelantado las autoridades federales. El FBI vinculó el ataque al aparato estatal norcoreano, en línea con el patrón del grupo Lazarus, señalado por operaciones similares durante años. En un aviso público, el organismo describió el modo de operar de los atacantes tras el robo.
Cómo ocurrió el robo
El ataque de febrero está considerado uno de los mayores de la historia del sector. Los responsables comprometieron un proceso de firma en una billetera fría de Ethereum de Bybit y desviaron alrededor de 400.000 ETH. Una billetera fría es un monedero desconectado de internet, pensado justamente para reducir el riesgo de robo; que fuera vulnerada elevó las alarmas sobre las prácticas de custodia de las grandes plataformas.
Tras el golpe, los atacantes iniciaron una carrera para lavar los fondos: los repartieron en miles de direcciones, los pasaron por mezcladores y los convirtieron a otros activos para dificultar el seguimiento. Firmas de análisis on-chain y varios exchanges colaboraron desde entonces para marcar direcciones y congelar lo que pudieran interceptar, aunque una porción significativa ya había desaparecido del radar.
Un frente legal poco habitual
Demandar a un Estado por un ciberataque es una vía inusual y difícil de ejecutar. Corea del Norte no reconocerá la jurisdicción estadounidense ni comparecerá, por lo que el valor práctico del litigio pasa menos por sentar a Pyongyang frente a un juez y más por las herramientas que abre en el camino. El descubrimiento acelerado es una de ellas: permite obtener información de terceros que sí operan bajo ley estadounidense y que pudieron recibir, aun sin saberlo, parte de los fondos.
Esa estrategia busca combinar el rastreo técnico con la presión legal. Si Bybit logra identificar cuentas concretas con saldos vinculados al robo, podría pedir órdenes de congelamiento y, con suerte, recuperar una fracción del dinero. La experiencia previa del sector sugiere que la tasa de recuperación en ataques de esta magnitud suele ser baja, pero no nula.
El episodio también reactivó el debate sobre la seguridad de la infraestructura cripto. Los incidentes recientes van desde fallos en software de pagos hasta campañas de malware ocultas en cadenas públicas, como la operación detectada por Microsoft en BNB Chain. Para los exchanges, la lección es doble: reforzar la custodia y montar equipos capaces de responder en las primeras horas de un ataque.
Qué está en juego para el mercado
Más allá de Bybit, el fallo interesa a toda la industria porque puede fijar un precedente sobre cómo usar los tribunales de EE.UU. para perseguir fondos robados por actores estatales. Si el mecanismo funciona, otros exchanges golpeados por ataques atribuidos a Corea del Norte podrían replicar la vía. Si fracasa, quedará como recordatorio de lo limitadas que son las herramientas legales frente a un adversario que opera desde fuera de todo alcance judicial.
Por ahora, Bybit mantiene sus operaciones con normalidad y ha asegurado que cubrió las pérdidas de los usuarios afectados. La batalla por recuperar los 1.500 millones, en cambio, apenas empieza y promete extenderse durante meses, con el rastreo on-chain y la cooperación entre plataformas como principales aliados del exchange.




