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Banco de Inglaterra tendrá mandato de innovación para stablecoins, según plan del Reino Unido

El Reino Unido planea ampliar las competencias del Banco de Inglaterra con un mandato de innovación en pagos digitales que incluye a las stablecoins, sin renunciar a la estabilidad financiera como prioridad.

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Banco de Inglaterra con un mandato de innovación para stablecoins y pagos digitales

El Reino Unido prepara una ampliación de las competencias del Banco de Inglaterra para incluir un mandato de innovación en pagos digitales, con las stablecoins en el centro de la agenda. El objetivo declarado es impulsar la modernización del sistema de pagos sin sacrificar el pilar que la autoridad monetaria siempre ha antepuesto: la estabilidad financiera.

La medida marca un giro en la manera en que el regulador británico entiende su papel. Hasta ahora, el banco central se había mostrado cauteloso frente a los activos digitales privados. Con el nuevo enfoque, se le pediría no solo vigilar los riesgos, sino también facilitar que la innovación tecnológica avance dentro de un marco supervisado.

Un mandato de innovación para stablecoins con la estabilidad por delante

La lógica del plan es equilibrar dos prioridades que a menudo se perciben en tensión. Por un lado, el Reino Unido quiere que su plaza financiera no quede rezagada frente a jurisdicciones que ya avanzan con marcos claros para monedas digitales respaldadas por activos. Por otro, el Banco de Inglaterra mantendría la potestad de frenar cualquier desarrollo que amenace la solidez del sistema.

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Las stablecoins son criptomonedas diseñadas para mantener un valor estable, normalmente ligado a una moneda como la libra o el dólar mediante reservas que respaldan cada unidad emitida. Su atractivo para pagos radica en la rapidez de las transferencias y en costos potencialmente menores frente a los canales bancarios tradicionales. Su riesgo, el que más preocupa a los reguladores, aparece cuando el respaldo no es tan sólido como se promete y el emisor no puede honrar los reembolsos.

Ese temor no es teórico. La supervisión de las reservas, la calidad de los activos que las componen y la capacidad de conversión inmediata a dinero del banco central son los puntos que las autoridades vigilan con más atención antes de dar vía libre a estos instrumentos para uso masivo.

El pulso entre bancos, reguladores y dinero digital

El debate británico se inscribe en una discusión más amplia sobre cómo conviven el dinero de los bancos comerciales, las stablecoins privadas y las eventuales monedas digitales de banca central. Las entidades tradicionales observan con recelo el crecimiento de alternativas que podrían drenar depósitos, precisamente el dinero con el que financian sus préstamos.

Esa tensión ya generó advertencias en otras latitudes. La Reserva Federal de Dallas alertó de que la tokenización de depósitos y la competencia de las stablecoins podrían encarecer el crédito en Estados Unidos si desplazan fondos del sistema bancario. La misma preocupación explica por qué los bancos exploran depósitos tokenizados que imitan a las stablecoins sin renunciar a los recursos que sostienen su negocio de préstamos.

En Europa continental el proceso avanza por varias vías. El Banco Central Europeo trabaja en un euro digital que, según ha afirmado la institución, ofrecería un alto nivel de privacidad aunque los bancos seguirían viendo las transacciones. En paralelo, actores privados ganan terreno: Revolut estrenó recientemente su stablecoin en euros EURR en tres mercados europeos, una señal de que las empresas no esperan a que se cierren todos los debates regulatorios.

Qué está en juego para el ecosistema de pagos

Un mandato explícito de innovación cambiaría la señal que el Banco de Inglaterra envía al mercado. Para las empresas fintech y los emisores de stablecoins, un regulador que asume la promoción de la innovación como parte de su función reduce la incertidumbre y puede acelerar el desarrollo de productos de pago basados en blockchain.

Los puntos que definirán el alcance real del plan giran en torno a varias preguntas clave:

  • Límites de tenencia: si el regulador impondrá topes a la cantidad de stablecoins que un usuario o empresa puede mantener, como se ha planteado en otras propuestas.
  • Requisitos de reservas: qué tipo de activos deberán respaldar cada moneda emitida y con qué grado de liquidez.
  • Acceso a la infraestructura del banco central: si los emisores podrán conectarse a los sistemas de liquidación oficiales.
  • Reparto de competencias: cómo se coordinarán el Banco de Inglaterra y la Autoridad de Conducta Financiera en la supervisión.

El resultado tendrá implicaciones que trascienden las fronteras británicas. Londres sigue siendo una de las principales plazas financieras del mundo, y la forma en que integre las stablecoins en su marco de pagos servirá de referencia para otros países que aún definen su postura. La apuesta del Reino Unido consiste en demostrar que impulsar el dinero digital y preservar la estabilidad no son objetivos incompatibles, sino dos caras del mismo diseño regulatorio.

Por ahora, el plan fija la dirección más que el detalle. La letra pequeña —los umbrales, los plazos y las obligaciones concretas para los emisores— será la que determine si el nuevo mandato se traduce en un mercado de pagos más dinámico o en un marco tan estricto que la innovación termine buscando otras jurisdicciones.

Escrito por Franklin Roldan

Fundador de CriptoTendencias (2017) y CMO de mimLABS. Une marketing, Bitcoin y tecnología para hacer las criptomonedas entendibles para cualquiera, sin tecnicismos ni promesas vacías.

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