USDT en Bolivia: Tether invierte en Peso para llevar pagos con stablecoins al delivery y la banca en cuatro países
Tether invirtió en Peso, una fintech boliviana que conecta pagos en USDT con comercios, delivery de comida y bancos locales, para expandirse a cuatro mercados de América Latina.
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El uso de USDT en Bolivia suma un respaldo de peso: Tether, la emisora de la stablecoin más grande del mercado, anunció una inversión en Peso, una fintech boliviana que integra pagos en USDT con servicios de comercios, plataformas de entrega de comida y redes bancarias locales. El capital servirá para financiar la expansión de la empresa a cuatro mercados de América Latina.
La operación fue comunicada por la propia compañía en un anuncio oficial y difundida desde la cuenta de Tether en X. El monto de la inversión no figura en la información disponible, y tampoco se detalló públicamente qué cuatro países forman parte del plan de crecimiento.
Qué hace Peso y por qué le interesa a Tether
Peso funciona como un puente. Su propuesta consiste en conectar los pagos con stablecoins, criptomonedas diseñadas para mantener un valor estable atado a una moneda tradicional, en este caso el dólar estadounidense, con la infraestructura financiera cotidiana: comercios, servicios de delivery de comida y cuentas bancarias locales.
Ese punto de contacto es justamente el que suele faltar. Tener dólares digitales en una billetera resulta útil como reserva de valor, pero su utilidad crece cuando se pueden gastar en una compra diaria o mover hacia una cuenta en el banco sin pasar por varios intermediarios. Para Tether, respaldar a empresas que resuelven esa «última milla» significa ampliar los usos reales de USDT más allá del trading en exchanges.
La estrategia no es nueva para la firma dirigida por Paolo Ardoino. En los últimos años, Tether ha destinado parte de sus ganancias, generadas en buena medida por los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE. UU. que respaldan su stablecoin, a invertir en compañías de pagos, infraestructura y otros sectores, con un foco recurrente en mercados emergentes.
El contexto de USDT en Bolivia
La elección de una startup boliviana tiene lógica. Bolivia atraviesa desde hace tiempo una escasez de dólares que ha complicado importaciones, ahorros y operaciones de comercio exterior, y que empujó a muchos ciudadanos y empresas a buscar alternativas para acceder a la divisa estadounidense.
En ese escenario, el Banco Central de Bolivia levantó en 2024 la prohibición que pesaba sobre el uso de criptoactivos en el sistema financiero, lo que abrió la puerta a que entidades y usuarios operaran con ellos de forma legal. Desde entonces, el uso de USDT en Bolivia ganó terreno como herramienta para pagos y como refugio frente a la pérdida de poder adquisitivo de la moneda local.
Que el interés llegue ahora a algo tan cotidiano como pedir comida a domicilio dice bastante. Ya no se trata solo de traders o de personas que buscan proteger sus ahorros, sino de transacciones pequeñas y frecuentes, que son las que realmente ponen a prueba si un medio de pago funciona.
Una apuesta regional
La expansión a cuatro mercados latinoamericanos sugiere que Tether ve en el modelo de Peso algo replicable. Varios países de la región comparten rasgos que favorecen la adopción de dólares digitales: inflación elevada, controles cambiarios o acceso limitado a cuentas en divisas, además de un flujo constante de remesas.
El reto para Peso será adaptar su servicio a marcos regulatorios distintos en cada jurisdicción. Las reglas sobre stablecoins avanzan a ritmos dispares en el mundo; en Estados Unidos, por ejemplo, la OCC ya aprobó las reglas finales de la Ley GENIUS para stablecoins, mientras que en buena parte de América Latina la normativa todavía se discute o se aplica de manera fragmentada.
Implicaciones para usuarios y comercios
Para los comercios, integrar pagos en USDT puede significar cobrar en una moneda estable sin depender del acceso, cada vez más restringido en algunos países, a dólares en efectivo o transferencias internacionales. Para los usuarios, la ventaja está en poder gastar directamente un saldo en dólares digitales.
Hay matices. Una stablecoin depende de la solidez de las reservas de su emisor, y Tether ha recibido durante años críticas por la transparencia de sus respaldos, aunque publica certificaciones periódicas. A eso se suman los riesgos propios de cualquier fintech en expansión: ejecución, competencia local y posibles cambios regulatorios.
Aun así, el movimiento encaja con una tendencia visible en la región, donde las stablecoins se consolidan como la puerta de entrada más práctica al mundo cripto. Si el modelo de Peso logra escalar fuera de Bolivia, la red de pagos de USDT en América Latina podría ganar densidad en el lugar donde más cuesta: el consumo de todos los días.



