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Bitcoin perdió el voto de los ETF: Wall Street rebotó, pero el capital institucional no acompañó a BTC

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Wall Street encontró una excusa para respirar. Bitcoin, no.

El viernes 31 de julio, los principales índices de Estados Unidos cerraron en terreno positivo, impulsados por el fuerte salto de Amazon tras presentar resultados mejores a los esperados. El S&P 500 avanzó 0,7%, el Nasdaq subió 1% y el Dow Jones ganó 0,5%, en una rueda que intentó dejar atrás una semana marcada por la tensión entre inflación, tasas altas y balances tecnológicos.

Pero Bitcoin no logró convertir ese alivio bursátil en una señal de fortaleza propia. La criptomoneda quedó bajo presión mientras los ETF spot de Bitcoin en Estados Unidos registraron salidas netas por USD 265,4 millones durante la jornada.

La lectura es incómoda para el mercado cripto: el rebote de Wall Street existió, pero el comprador institucional de Bitcoin no apareció. O peor: apareció del lado vendedor.

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Cotización de Bitcoin

Al momento de publicación, Bitcoin cotiza en la zona de soporte de USD 59.000–62.000, un nivel que el mercado viene defendiendo desde hace varias semanas. Sin embargo, el precio continúa por debajo de una media móvil relevante ubicada entre USD 68.000 y USD 70.000, que dejó de actuar como soporte para convertirse en resistencia.

Más allá del precio puntual, el dato importante es estructural: Bitcoin sigue sosteniéndose, pero todavía no demuestra capacidad para recuperar el control de la tendencia.

El rebote que no contagió

El cierre positivo de Wall Street estuvo lejos de ser una señal uniforme de apetito por riesgo. Amazon subió con fuerza después de mostrar resultados sólidos y alimentar nuevamente la narrativa de inteligencia artificial y nube. Apple, en cambio, cayó con dureza tras una guía que dejó dudas sobre su crecimiento futuro.

Esa combinación dejó una imagen partida: el mercado accionario pudo cerrar en verde, pero no por una convicción amplia, sino por el peso de algunos nombres grandes.

Bitcoin leyó esa diferencia.

En otros momentos de mayor liquidez, una suba del Nasdaq suele funcionar como combustible para BTC. Si la tecnología acelera, el mercado cripto suele buscar beta. Esta vez, la reacción fue mucho más fría. Bitcoin no se desplomó, pero tampoco confirmó que el capital estuviera dispuesto a tomar más riesgo.

La señal vino por los ETF

El dato más relevante no estuvo solo en el precio, sino en los flujos.

Según datos de Farside Investors, los ETF spot de Bitcoin registraron el 31 de julio salidas netas por USD 265,4 millones. Entre los fondos con retiros aparecieron IBIT, de BlackRock, con USD 122,7 millones; FBTC, de Fidelity, con USD 54,8 millones; BITB, con USD 17,8 millones; ARKB, con USD 17,5 millones; y BTC, con USD 52,6 millones.

No se trata de un detalle menor. Desde la aprobación de los ETF spot, esos vehículos se convirtieron en una de las ventanas más claras para medir demanda institucional regulada. Cuando entran flujos, Bitcoin puede sostener la narrativa de adopción financiera. Cuando salen, el precio queda más expuesto a la vieja lógica del mercado cripto: apalancamiento, volatilidad y búsqueda de liquidez.

El viernes, esa ventana mostró cautela.

La Fed sigue en la sala

El telón de fondo tampoco ayuda. La Reserva Federal mantuvo las tasas en el rango de 3,5% a 3,75%, pero el mercado no recibió un mensaje cómodo. La inflación PCE se moderó, aunque sigue por encima del objetivo, y los rendimientos de los bonos largos continuaron presionando a los activos de riesgo.

Para Bitcoin, ese contexto importa. BTC no se mueve solo por noticias cripto. También responde a la liquidez global, al costo del dinero y a la disposición de los gestores para asumir volatilidad.

Cuando los bonos pagan más y la Fed mantiene un tono restrictivo, Bitcoin necesita una razón más fuerte para atraer capital. El viernes, esa razón no apareció.

Bitcoin frente al puente

Bitcoin está parado sobre un puente que ya soportó varias tormentas. El problema no es que todavía siga en pie. El problema es que cada vez que intenta avanzar, llega menos lejos.

En el gráfico semanal, la estructura dejó de ser claramente alcista. Después del máximo cercano a los USD 120.000, Bitcoin comenzó a construir máximos descendentes: primero alrededor de USD 92.000, luego cerca de USD 80.000. Cada rebote fue más débil que el anterior.

Hoy el precio se mantiene sobre la zona de soporte de USD 59.000–62.000, pero continúa debajo de una media móvil relevante, ubicada cerca de USD 68.000. Esa media, que antes acompañaba la tendencia, ahora funciona como techo.

El volumen tampoco muestra una recuperación convincente. Los compradores aparecen para evitar una ruptura, pero no logran alejar el precio del soporte. Y ahí entra el factor tiempo.

Un soporte fuerte no debería limitarse a resistir golpes: debería impulsar al precio hacia arriba. Pero Bitcoin lleva semanas negociando cerca de sus mínimos, sin recuperar resistencias ni formar nuevos máximos ascendentes.

Es como un boxeador contra las cuerdas. Puede bloquear varios golpes y seguir de pie, pero si no consigue salir del rincón, recuperar el centro del ring y volver a atacar, el paso del tiempo comienza a favorecer al rival.

Desde la lectura de Elliott, la primera caída puede interpretarse como una corrección W, seguida por un rebote X. Si ese rebote ya terminó, todavía podría quedar pendiente una onda Y bajista.

La señal decisiva sería una pérdida semanal de USD 59.000–60.000 con aceptación por debajo. En ese caso, la siguiente zona estructural aparece alrededor de USD 45.000–48.000.

La tesis bajista empezaría a debilitarse recién si Bitcoin recupera y sostiene la zona de USD 68.000–70.000. Hasta entonces, no parece estar recuperándose: parece estar ganando tiempo.

Más que una corrección, una prueba de convicción

La salida de los ETF no implica por sí sola un cambio estructural de tendencia. Pero sí obliga a enfriar la lectura alcista. La diferencia entre un mercado fuerte y uno frágil no está únicamente en cuánto cae, sino en cómo responde cuando aparecen buenas noticias.

Wall Street tuvo motivos para rebotar. Bitcoin, en cambio, no logró transformar ese mejor clima en una señal de fortaleza propia.

Si el soporte actual consigue atraer nuevamente demanda institucional y el precio recupera la zona de USD 68.000–70.000, el escenario volverá a inclinarse a favor de los compradores. Pero si los ETF continúan registrando salidas y el soporte termina cediendo, el mercado podría empezar a descontar una corrección de mayor profundidad.

Por ahora, el puente sigue sosteniendo el peso.

La pregunta ya no es si Bitcoin puede resistir otro golpe.

La pregunta es cuánto tiempo más puede hacerlo sin volver a avanzar.

Escrito por JUAN CRUZ CORREA

Juan Cruz CorreaApasionado por el análisis de mercados financieros desde hace más de 10 años. Tras una larga trayectoria en TradFi, ahora explorando el potencial de DeFi.📊 Sigue más de mis análisis en X.

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