CME lanza futuros de acciones con apalancamiento: Nvidia se podrá operar 23 horas al día
CME Group lanzó futuros de acciones individuales apalancados sobre compañías como Nvidia, negociables 23 horas al día y justo tras la publicación de resultados. Así funciona y qué implica.
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CME Group activó un mercado de futuros de acciones individuales que permite operar contratos apalancados sobre compañías como Nvidia casi las 24 horas del día, incluso de madrugada y justo después de que una empresa publique sus resultados trimestrales. La bolsa de derivados de Chicago puso en marcha 55 contratos estándar y 22 versiones «Micro», según su comunicado oficial, en un movimiento que acerca la operativa de renta variable al modelo continuo que ya domina el mundo cripto.
La escena que describe el proyecto es concreta: a las 16:05 en Nueva York una gran tecnológica difunde sus cifras, la sesión bursátil principal ya cerró y, mientras los ejecutivos arrancan su conferencia con analistas, miles de millones de dólares empiezan a moverse por cada instrumento ligado a esa acción. Las acciones se negocian en plataformas de horario extendido, las mesas de opciones recalculan la volatilidad y los inversores en Asia reaccionan a una noticia que, hasta ahora, no tenían forma sencilla de cubrir con un futuro regulado.
Cómo funcionan los nuevos futuros de acciones de CME
Los contratos, detallados por CME Group, se negocian durante 23 horas cada día hábil. Un contrato estándar representa 100 acciones de la compañía subyacente, mientras que la versión Micro equivale a 10, según las especificaciones publicadas por la bolsa. Esa estructura reduce la barrera de entrada para el inversor minorista, que puede tomar posiciones más pequeñas sin necesidad de comprar el paquete completo.
La ventaja frente a comprar la acción directamente está en el apalancamiento y en el horario. Un futuro exige depositar solo una fracción del valor nocional como garantía, lo que amplifica tanto las ganancias como las pérdidas. Y al operar de madrugada, un trader puede reaccionar en tiempo real al reporte de resultados de una empresa antes de que el mercado tradicional reabra a la mañana siguiente.
Un viejo intento que ahora encuentra su momento
La idea no es nueva. Los futuros sobre acciones individuales nacieron en Estados Unidos con la Commodity Futures Modernization Act de 2000, y la plataforma OneChicago llegó a listar 21 de estos contratos en noviembre de 2002. Aquel experimento nunca despegó: movió apenas unos 11,7 millones de contratos en 2015 y terminó cerrando operaciones en septiembre de 2020. Las reglas originales de margen exigían al cliente una garantía cercana al 20%, lo que restaba atractivo frente a las opciones.
Lo que cambió es el apetito del mercado. El sector de opciones firmó en 2025 su sexto récord anual consecutivo de volumen, y plataformas minoristas como Robinhood procesaron 231 millones de contratos de opciones en un solo mes. El interés por operar fuera del horario tradicional también creció: Nasdaq lleva tiempo preparando una jornada de 23 horas los días hábiles. CME apuesta a que ese público, acostumbrado a mercados que casi no duermen, adoptará un futuro apalancado sobre acciones concretas.
El propio CME conoce bien ese terreno. Su negocio de futuros y opciones de criptomonedas procesó cerca de 3 billones de dólares en valor nocional durante 2025, una cifra que refleja cuánto se ha normalizado la operativa continua entre inversores institucionales y minoristas. La bolsa busca trasladar ese hábito —operar cualquier activo a cualquier hora— al terreno de la renta variable.
Qué implica para el mercado y los inversores
Para el ecosistema cripto, el lanzamiento confirma una convergencia que se viene gestando: las finanzas tradicionales adoptan el horario extendido y los productos apalancados que hasta hace poco distinguían a los mercados digitales. La frontera entre operar Bitcoin a las 3 de la madrugada y operar Nvidia a esa misma hora se estrecha.
El riesgo también es evidente. Un instrumento apalancado que se negocia de madrugada, con menor liquidez y en pleno impacto de un reporte de resultados, puede generar movimientos bruscos y liquidaciones aceleradas, un fenómeno que el mercado cripto conoce de sobra. Diversos estudios sobre liquidaciones en Bitcoin han mostrado cómo el apalancamiento amplifica la volatilidad en franjas de baja participación.
La adopción real dependerá de la liquidez que logren estos contratos y del interés de brókers minoristas por integrarlos. Plataformas como Robinhood, cuyo volumen de trading ha sido irregular en los últimos meses, podrían ser un canal natural para llevar estos futuros al público general. Si el minorista responde, CME habrá logrado en 2026 lo que OneChicago no consiguió en casi dos décadas: convertir los futuros sobre acciones individuales en un producto de masas.




