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Arabia Saudita abandona mBridge, el proyecto CBDC respaldado por China

Arabia Saudita se retiró de mBridge, la plataforma de CBDC transfronteriza respaldada por China que había generado preocupación entre legisladores de Estados Unidos.

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Arabia Saudita CBDC: moneda digital saliendo del proyecto mBridge respaldado por China

Arabia Saudita se retiró de mBridge, la plataforma de monedas digitales de banco central (CBDC) para pagos transfronterizos respaldada por China, según informó el Financial Times. La salida del reino, que se había sumado como participante pleno apenas un año antes, marca un revés para uno de los proyectos monetarios internacionales más observados por Washington.

Una CBDC es una versión digital del dinero emitido directamente por un banco central. A diferencia de las criptomonedas descentralizadas como Bitcoin, es una obligación estatal y opera bajo control gubernamental. mBridge fue concebido precisamente para que varios bancos centrales pudieran liquidar pagos internacionales entre sus divisas digitales sin depender de la infraestructura financiera tradicional dominada por el dólar.

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Por qué la salida de Arabia Saudita del proyecto CBDC importa

El proyecto nació de una colaboración entre el Banco de Pagos Internacionales (BIS), con sede en Basilea, y los bancos centrales de China, Hong Kong, Tailandia y Emiratos Árabes Unidos. La incorporación de Arabia Saudita en 2024 había sido leída como un espaldarazo político y económico de peso, dado el rol del reino como mayor exportador de petróleo del mundo y su histórica relación con el dólar en el comercio de crudo.

La retirada llega en un momento delicado para la iniciativa. A mediados de 2024, el propio BIS anunció que dejaría de liderar el desarrollo de mBridge y lo transferiría a los participantes, luego de que la plataforma alcanzara la etapa de producto mínimo viable. Ese distanciamiento del organismo internacional dejó al proyecto en manos de un grupo de economías donde China ejerce una influencia considerable.

La plataforma había despertado inquietud entre los legisladores estadounidenses por su potencial para facilitar transacciones que esquiven el sistema financiero occidental y, con él, la capacidad de imponer sanciones. Una comisión del Congreso de Estados Unidos incluyó a mBridge entre los mecanismos que podrían erosionar el papel del dólar en el comercio global.

Un tablero geopolítico en plena reconfiguración

La decisión saudí no se explica solo por razones técnicas. El reino mantiene una relación estratégica con Estados Unidos y, al mismo tiempo, ha estrechado lazos comerciales con China en los últimos años. Sumarse y luego salir de una plataforma percibida como un instrumento para reducir la dependencia del dólar refleja el delicado equilibrio que Riad intenta sostener entre ambas potencias.

Para China, mBridge forma parte de una estrategia más amplia de internacionalización del yuan y de construcción de canales de pago alternativos. La ausencia de un socio del peso de Arabia Saudita resta impulso a esa ambición, aunque el proyecto continúa con sus miembros fundadores.

El episodio también ilustra la tensión de fondo que atraviesa el desarrollo de las CBDC a escala global. Mientras algunos bancos centrales avanzan con cautela en pilotos de liquidación digital —como el piloto de liquidación del won las 24 horas que impulsa el Banco de Corea—, las plataformas transfronterizas multinacionales enfrentan un obstáculo mayor: la desconfianza política entre bloques económicos rivales.

Qué queda de mBridge tras la retirada

Con la salida de Arabia Saudita, mBridge conserva a China, Hong Kong, Tailandia y Emiratos Árabes Unidos como impulsores principales. El proyecto había demostrado en pruebas la capacidad de procesar pagos reales entre bancos comerciales de distintos países usando monedas digitales de banco central, un logro técnico que sus promotores destacaron como prueba de viabilidad.

Sin embargo, la gobernanza sigue siendo el punto débil. Tras el repliegue del BIS, la plataforma quedó sin el respaldo de neutralidad que aporta un organismo multilateral, lo que alimenta las sospechas de Washington sobre su orientación estratégica. La partida de un participante de perfil alto refuerza esa percepción de fragilidad.

El movimiento saudí no cierra la puerta del país a las monedas digitales. Riad ha explorado por su cuenta iniciativas de digitalización financiera y podría optar por infraestructuras alternativas más alineadas con sus intereses. Lo que sí evidencia es que la competencia por definir los rieles del dinero digital transfronterizo estará marcada tanto por la tecnología como por la geopolítica.

Ninguno de los bancos centrales involucrados ha ofrecido una explicación pública detallada sobre los motivos de la decisión. En un terreno donde cada adhesión o retirada se lee en clave de alineamiento internacional, el silencio oficial deja abierta la especulación sobre hacia dónde inclinará Arabia Saudita su próxima apuesta monetaria.

Escrito por Franklin Roldan

Fundador de CriptoTendencias (2017) y CMO de mimLABS. Une marketing, Bitcoin y tecnología para hacer las criptomonedas entendibles para cualquiera, sin tecnicismos ni promesas vacías.

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