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Galaxy Digital y CoreWeave: el proyecto Helios de IA en Texas suma 260 MW y 3.500 millones en deuda

Galaxy Digital financia con 3.500 millones en deuda un megacentro de datos de IA para CoreWeave en Texas, con 260 MW comprometidos y costos fijos que arrancan en 2027.

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Megacentro de datos de IA en Texas construido por Galaxy Digital para CoreWeave

El acuerdo entre Galaxy Digital y CoreWeave para levantar un megacentro de datos de inteligencia artificial en Texas entra en su fase más costosa. El proyecto, bautizado como campus Helios, contempla la entrega de aproximadamente 260 megavatios (MW) de capacidad crítica de cómputo, con las primeras salas de datos de la Fase II previstas para 2027, justo cuando la empresa asume los costos fijos en efectivo más pesados de toda la operación.

La cifra que resume la magnitud del reto ronda los 346 millones de dólares, según los cálculos que rodean el compromiso financiero de la firma. Es una apuesta de alto riesgo que combina infraestructura energética, plazos ajustados de construcción y una estructura de deuda considerable para reconvertir instalaciones que antes se asociaban a la minería de criptomonedas en centros dedicados a entrenar y ejecutar modelos de IA.

Cómo funciona el acuerdo entre Galaxy Digital y CoreWeave

Galaxy anunció su compromiso de alrededor de 260 MW de carga crítica de TI adicional con CoreWeave, un proveedor especializado en infraestructura de cómputo para IA que arrienda capacidad de procesamiento a empresas que desarrollan modelos de aprendizaje automático. La lógica es directa: Galaxy aporta el terreno, la energía y la construcción del campus en Texas; CoreWeave ocupa esa capacidad bajo contratos de largo plazo.

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El calendario es el punto sensible. La Fase I del campus Helios ya fue completada, y las entregas de salas de datos de la Fase II estaban previstas para comenzar en la primera mitad de 2027. A partir de ese momento, la sociedad del proyecto empieza a soportar costos fijos en efectivo, independientemente del ritmo al que se llene la capacidad contratada. Ese desfase entre gasto comprometido e ingresos plenos es lo que define el perfil de riesgo de la operación.

La matemática de deuda detrás del megacentro de IA en Texas

Para financiar la expansión, Galaxy recurrió al mercado de deuda. La firma fijó el precio de una emisión de notas senior garantizadas por 3.507 millones de dólares, con vencimiento el 1 de agosto de 2031. Ese pasivo marca el calendario financiero: la compañía tiene un horizonte de varios años para que el megacentro de IA genere flujos suficientes que respalden la estructura.

El atractivo del negocio es evidente. La demanda de cómputo para entrenar modelos de inteligencia artificial ha disparado el valor de los centros de datos con acceso a grandes bloques de energía, un recurso escaso en muchas regiones. Texas ofrece esa combinación de disponibilidad energética y marco favorable a la instalación de infraestructura pesada, lo que explica la concentración de proyectos de este tipo en el estado.

El riesgo, sin embargo, no es menor. Los costos fijos que arrancan en 2027 obligan a que las entregas se cumplan sin retrasos y a que la capacidad se monetice con rapidez. Cualquier demora en la construcción, en la conexión a la red eléctrica o en el ramp-up de los clientes se traduce directamente en meses de gasto sin el ingreso correspondiente. De ahí que los observadores describan la operación como una carrera contra el reloj.

El giro de las empresas cripto hacia la infraestructura de IA

El caso de Galaxy ilustra una tendencia más amplia: firmas nacidas o consolidadas en el sector cripto están reorientando sus activos hacia la computación de inteligencia artificial. Los centros de datos originalmente pensados para minería, con su acceso privilegiado a energía barata y refrigeración a escala, resultan candidatos naturales para alojar los servidores que demandan las cargas de IA.

Esa migración responde a una realidad económica. La rentabilidad de la minería de Bitcoin quedó bajo presión tras el último halving —el evento que reduce a la mitad la recompensa que reciben los mineros—, mientras los contratos de arrendamiento de cómputo para IA ofrecen ingresos más previsibles y márgenes atractivos. Varias empresas del sector han seguido caminos parecidos, buscando diversificar sus fuentes de ingreso más allá del precio de los activos digitales.

Para inversores, el movimiento plantea una lectura ambivalente. Por un lado, ancla a las compañías cripto a la que hoy es una de las industrias tecnológicas de mayor crecimiento. Por otro, las expone a plazos de construcción largos y a una deuda que debe servirse con puntualidad. La estrategia contrasta con la de otras firmas del sector que han optado por liquidar posiciones para reducir su apalancamiento ante entornos de mercado más exigentes.

Lo que ocurra con el campus Helios entre 2027 y el vencimiento de 2031 servirá como termómetro de si la reconversión hacia la infraestructura de IA es una vía sostenible para las empresas del sector o una apuesta que solo unos pocos con espalda financiera pueden sostener.

Escrito por Franklin Roldan

Fundador de CriptoTendencias (2017) y CMO de mimLABS. Une marketing, Bitcoin y tecnología para hacer las criptomonedas entendibles para cualquiera, sin tecnicismos ni promesas vacías.

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