ZeroStack ve caer su tesorería cripto de 163 a 15 millones y apuesta su supervivencia al staking de 0G
La tesorería cripto de ZeroStack cayó de 163 a 15 millones de dólares por una pérdida de valoración y la firma ahora depende de vender recompensas de staking de 0G para sobrevivir, sin poder despejar la duda sobre su continuidad.
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La tesorería cripto de ZeroStack se desplomó de 163 millones de dólares a apenas 15 millones, un derrumbe que ha empujado a la compañía a jugarse su continuidad a las recompensas por staking del token 0G. La propia dirección reconoce que la venta de esas recompensas se ha vuelto la pieza central de su liquidez, aunque admite que no puede garantizar que sus planes disipen las dudas sobre su capacidad para seguir operando.
El agujero proviene de una pérdida por valoración a precio de mercado (fair value) de carácter no monetario, es decir, una minusvalía contable derivada del hundimiento del precio de los activos que la firma mantenía en balance. No se trata de una salida de caja directa, pero el efecto sobre el patrimonio de la empresa es igual de real: lo que valía 163 millones quedó reducido a una fracción.
Por qué la tesorería cripto de ZeroStack quedó en 15 millones
El fenómeno es conocido para cualquiera que haya seguido a las empresas que llenaron sus balances de tokens durante los ciclos alcistas. Cuando el activo sube, el balance se infla y la compañía luce sólida; cuando el mercado se gira, la misma posición se convierte en un lastre que erosiona el capital contable y enciende las alarmas de auditores e inversores.
En el caso de ZeroStack, la concentración en un solo activo agrava el problema. Al depender del token 0G tanto para su valoración como para su flujo de ingresos vía staking —el mecanismo por el cual se bloquean tokens en una red para ayudar a validar operaciones y recibir recompensas a cambio—, la empresa quedó doblemente expuesta a los vaivenes de un único precio.
La advertencia más delicada llega en el propio lenguaje corporativo: la gerencia señala que no pudo concluir que sus planes alivien la duda sustancial sobre la continuidad del negocio. Esa fórmula, habitual en los informes financieros, es la señal formal de que una compañía enfrenta riesgo de no poder cumplir sus obligaciones en los próximos meses si las condiciones no mejoran.
Vender recompensas para sobrevivir: una estrategia con riesgo incorporado
Financiar la operación con la venta continua de recompensas de staking plantea un dilema. Si ZeroStack necesita liquidar los tokens que va generando para pagar sus gastos, añade presión vendedora sobre el mismo activo del que depende su balance. Cuanto más vende para sobrevivir, más puede pesar sobre el precio que sostiene su valoración.
Ese círculo se vuelve especialmente frágil en mercados a la baja. Las recompensas de staking se cobran en tokens cuyo valor en dólares fluctúa; si el precio cae mientras la empresa las convierte a efectivo, los ingresos reales se encogen justo cuando más se necesitan. La estrategia funciona mientras el mercado acompañe, y se tensa apenas el viento cambia de dirección.
El episodio no es aislado. Cada vez más compañías que adoptaron el modelo de tesorería en criptoactivos están descubriendo la letra pequeña de esa apuesta cuando los precios corrigen. Casos recientes muestran patrones parecidos: La Rosa Holdings reconoció en su 10-Q una apuesta cripto de 8 millones que podría no poder retirar, e Interactive Strength borró 50 millones en notas ligadas al token FET, dejando a sus accionistas comunes en segundo plano.
Qué implica para inversores y para el modelo de tesorería en tokens
La diferencia entre una pérdida contable y un problema de solvencia es clave para leer estos casos. Una minusvalía no monetaria no vacía la caja de un día para otro, pero sí reduce el colchón patrimonial y limita el margen de maniobra. Cuando encima el flujo de ingresos depende del mismo activo depreciado, la fotografía se complica.
Para el mercado, el caso de ZeroStack refuerza una lección que se repite ciclo tras ciclo: acumular un único token en el balance amplifica tanto las ganancias como las caídas. Las empresas más grandes del sector han intentado matizar ese riesgo con volúmenes y financiación diversificada, aunque tampoco se libran de las pérdidas en papel cuando el precio retrocede, como reflejó la reciente pérdida de 8.200 millones reportada por Strategy.
El desenlace dependerá de dos variables que ZeroStack no controla del todo: la evolución del precio de 0G y su capacidad de sostener ingresos por staking sin agotar la propia posición que le da valor. Mientras la dirección no logre despejar la duda sustancial sobre la continuidad, la compañía seguirá caminando sobre una cuerda cuya tensión la marca el mercado día a día.
La historia funciona como recordatorio para el resto de firmas tentadas por el modelo de tesorería en criptoactivos: un balance lleno de un solo token puede lucir espectacular en la subida y volverse una trampa de liquidez en la bajada.




