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Cotizar en Wall Street: el Gobierno facilitará el salto de las empresas españolas a la bolsa de EE.UU.

El Gobierno prepara cambios normativos para que las empresas españolas puedan cotizar en Wall Street sin trasladar su sede, tras el precedente de Ferrovial y su salto al Nasdaq.

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Puente entre la bolsa española y Nueva York para cotizar en Wall Street

El Gobierno de España prepara cambios para facilitar que las empresas españolas puedan cotizar en Wall Street sin necesidad de trasladar su sede fuera del país. La iniciativa busca eliminar obstáculos que hasta ahora complicaban el acceso directo de compañías nacionales a los mercados de Estados Unidos, los de mayor liquidez del mundo.

El movimiento llega después de un debate que se intensificó en los últimos años, cuando algunas grandes cotizadas señalaron las dificultades prácticas y jurídicas de acceder a la bolsa estadounidense desde España. Por ahora no han trascendido todos los detalles técnicos de la medida, ni el calendario exacto ni el instrumento normativo que se utilizará.

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Por qué importa poder cotizar en Wall Street desde España

Para una empresa con negocio global, cotizar en Wall Street significa acceder a una base de inversores mucho más amplia, a valoraciones que con frecuencia superan a las europeas y a un mercado de capitales profundo para financiar su crecimiento. Las bolsas de Nueva York, en particular la NYSE y el Nasdaq, concentran buena parte de la capitalización bursátil mundial.

Hasta ahora, la vía habitual para las compañías españolas ha sido indirecta. Bancos como Santander o BBVA y otras firmas han recurrido a los ADR (American Depositary Receipts), certificados que representan acciones de una empresa extranjera y que se negocian en Estados Unidos. Es un mecanismo útil, aunque no equivale a una cotización directa de las acciones ordinarias de la sociedad.

La diferencia no es menor. Los índices estadounidenses y muchos grandes fondos aplican criterios de inclusión que favorecen a las compañías con una presencia plena en ese mercado, y eso influye en la demanda de los títulos.

El precedente de Ferrovial

El caso que puso el asunto en el centro del debate fue el de Ferrovial. En 2023, la constructora e infraestructurista trasladó su sede a Países Bajos y justificó parte de la decisión en su intención de cotizar en Estados Unidos, algo que, según la compañía, resultaba más sencillo desde el marco jurídico neerlandés. En 2024 la empresa debutó en el Nasdaq.

La salida provocó un choque abierto con el Ejecutivo, que cuestionó los argumentos de la firma y defendió que no existían impedimentos insalvables en la normativa española. El episodio, sin embargo, dejó una lectura incómoda: si una de las mayores multinacionales del país prefería mudarse para dar el salto, había un problema que convenía revisar.

Con esta iniciativa, el Gobierno parece asumir que hace falta mayor claridad legal para evitar que otras compañías sigan el mismo camino. El objetivo implícito es retener domicilio social, tributación y centros de decisión en España sin cerrar la puerta a la financiación internacional.

Los puntos técnicos en juego

Aunque los detalles de la reforma no se conocen en profundidad, los expertos en mercados suelen señalar varios aspectos que condicionan la doble cotización o la cotización directa en Estados Unidos:

  • La compatibilidad del sistema español de registro y liquidación de valores con el estadounidense.
  • El encaje de las normas de gobierno corporativo y de las juntas de accionistas.
  • La supervisión compartida entre la CNMV y la SEC, el regulador bursátil de EE.UU.

Resolver estas cuestiones exige coordinación entre organismos y, previsiblemente, ajustes en la legislación del mercado de valores.

Efectos para la bolsa española

La medida tiene una cara menos evidente. Facilitar que las empresas puedan cotizar en Wall Street también abre la posibilidad de que parte de la negociación de sus acciones se desplace hacia Nueva York, en detrimento del volumen en la Bolsa de Madrid, gestionada por BME, propiedad del grupo suizo SIX desde 2020.

La bolsa española arrastra desde hace años una pérdida de peso relativo, con pocas salidas a bolsa y varias exclusiones de cotización. Algunos analistas sostienen que una doble cotización bien diseñada puede atraer inversores extranjeros también al mercado local; otros temen que, en la práctica, la liquidez acabe concentrándose donde están los grandes fondos.

El equilibrio dependerá del diseño final. Una norma que permita la cotización simultánea sin obligar a renunciar a la plaza española sería la opción menos traumática para el mercado doméstico.

Para los inversores particulares de España y Latinoamérica, el cambio no altera de inmediato su forma de invertir, pero sí podría ampliar el abanico de valores españoles disponibles en plataformas estadounidenses. La clave estará en qué compañías deciden dar el paso cuando la reforma se concrete y si el Gobierno logra que esa ventana a Nueva York no se convierta en una puerta de salida.

Escrito por Franklin Roldan

Fundador de CriptoTendencias (2017) y CMO de mimLABS. Une marketing, Bitcoin y tecnología para hacer las criptomonedas entendibles para cualquiera, sin tecnicismos ni promesas vacías.

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