Clarity Act: cripto y bancos comunitarios llevan su pugna de lobby a los estados antes del voto del 15 de septiembre
Grupos cripto y bancos comunitarios trasladan su pelea de lobby por la Clarity Act a los estados de origen de los senadores, de cara a la votación de procedimiento del 15 de septiembre en el Senado de EE.UU.
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La batalla por la Clarity Act abandonó los pasillos del Capitolio y se trasladó a los estados de origen de los senadores. A pocos días de una votación de procedimiento fijada para el 15 de septiembre, tanto los grupos de la industria cripto como las asociaciones de banqueros comunitarios intensificaron su presión sobre legisladores clave para inclinar la balanza a favor o en contra del proyecto que busca ordenar la regulación de los activos digitales en Estados Unidos.
La estrategia apunta directo al terreno electoral: en lugar de concentrar la presión en Washington, ambos bandos financian publicidad, encuestas y contactos con votantes en las circunscripciones que representan a los senadores indecisos. El objetivo es que el mensaje llegue desde casa, donde los legisladores son más sensibles al ánimo de sus electores.
Por qué la Clarity Act divide a cripto y bancos comunitarios
La Clarity Act pretende establecer un marco que delimite qué agencia federal supervisa cada tipo de activo digital, un reclamo histórico de una industria que durante años operó bajo reglas difusas y litigios con la Comisión de Bolsa y Valores (SEC). Para las empresas del sector, la aprobación significaría certidumbre jurídica y una vía para desarrollar productos sin el temor constante a acciones de cumplimiento.
Del otro lado, los bancos comunitarios ven amenazas. La Independent Community Bankers of America (ICBA) difundió una encuesta que, según la entidad, muestra respaldo de las pequeñas empresas a las entidades de crédito locales mientras el Senado debate el tratamiento de los activos digitales. El temor de fondo es que un marco laxo permita a plataformas cripto ofrecer servicios similares a los bancarios sin las mismas obligaciones regulatorias.
Esa tensión entre banca tradicional y sector cripto no es nueva, pero el proyecto la puso en primer plano. Recientemente, empresas del rubro han buscado acercarse al sistema financiero convencional: Block solicitó una licencia de banco nacional para custodiar Bitcoin y stablecoins, una señal de que las fronteras entre ambos mundos se difuminan.
Dinero y encuestas: las armas del lobby
El pulso legislativo llega acompañado de un flujo notable de dinero político. Según datos de OpenSecrets, el dinero vinculado a la industria cripto que fluyó hacia ambos partidos ronda los 190 millones de dólares, buena parte proveniente de las mismas fuentes. Esa capacidad de financiación convierte a los grupos del sector en actores de peso en cualquier debate regulatorio en curso.
Iniciativas como Clarity for America canalizan parte de ese esfuerzo hacia campañas de concientización dirigidas a votantes, con el argumento de que una regulación clara protege a los usuarios estadounidenses y mantiene la innovación dentro del país. Los bancos comunitarios, por su parte, apelan a su arraigo local y a la confianza de las pequeñas empresas para contrarrestar ese mensaje.
La votación del 15 de septiembre es de carácter procedimental, es decir, definirá si el proyecto avanza en el trámite legislativo, no su aprobación final. Aun así, su resultado servirá como termómetro del apoyo real que la iniciativa reúne en el Senado y de cuánto pesan las presiones cruzadas de ambos sectores.
Un debate con final abierto
El futuro de la norma sigue siendo incierto. La senadora Cynthia Lummis, una de las voces más activas en favor de la legislación de activos digitales, cargó contra los demócratas antes de la votación pero se mostró confiada en que el texto pueda aprobarse. Su optimismo contrasta con la resistencia organizada que enfrenta el proyecto tanto en el flanco bancario como entre legisladores reticentes a legislar sobre un terreno todavía volátil.
En los mercados de predicción, la aprobación no se da por descontada. La plataforma Myriad recoge apuestas sobre si la Clarity Act se convertirá en ley en 2026, reflejo de la incertidumbre que rodea su recorrido.
Lo que ocurra en las próximas semanas marcará el ritmo de la regulación cripto en Estados Unidos durante el resto del año. Para la industria, una derrota en el Senado prolongaría la ambigüedad legal que ha frenado inversiones y proyectos; para los bancos comunitarios, frenar el avance sería una victoria defensiva frente a competidores que consideran menos regulados. La disputa, por ahora, se juega tanto en Washington como en los estados de cada senador.



