Ley CLARITY estancada: Bessent asegura que EE.UU. ganará en activos digitales y reforzará el dólar
Scott Bessent afirmó que Estados Unidos ganará en el terreno de los activos digitales y que eso reforzará el dólar, mientras la ley CLARITY sigue frenada en el Senado y los reguladores cubren el vacío.
Haznos tu fuente preferida en GoogleLa ley CLARITY sigue sin avanzar en el Congreso de Estados Unidos, pero el secretario del Tesoro, Scott Bessent, insiste en que el país saldrá vencedor en la carrera por los activos digitales. Según el funcionario, Estados Unidos «ganará en el stack de activos digitales», es decir, en las distintas capas tecnológicas y financieras que componen la industria cripto, y ese liderazgo podría reforzar el alcance global del dólar.
El mensaje llega en un momento incómodo para Washington. Mientras el Tesoro mantiene un discurso optimista, la norma llamada a fijar las reglas del mercado cripto permanece frenada, y son los reguladores quienes, por ahora, deben cubrir ese vacío.
Qué dijo Bessent sobre el dólar y los activos digitales
La tesis de Bessent conecta dos ideas que la actual administración repite con frecuencia: que las criptomonedas y, en especial, las stablecoins (monedas estables vinculadas a una divisa) pueden ser una herramienta de política monetaria internacional, y que el dominio tecnológico estadounidense en este terreno se traduce en poder financiero.
El argumento tiene respaldo en los números. Más del 98% de las stablecoins en circulación están respaldadas por el dólar, lo que convierte a estos tokens en una vía de exportación de la moneda estadounidense hacia mercados donde el acceso a cuentas en dólares es limitado. Para emitir esos tokens, las compañías suelen comprar bonos del Tesoro de corto plazo como reserva, de modo que cada nuevo dólar digital termina también financiando deuda pública estadounidense.
Visto desde el Tesoro, el cálculo es sencillo: cuanto más crezca el uso de stablecoins en dólares en Latinoamérica, Asia o África, mayor será la demanda estructural de la divisa y de sus títulos de deuda.
La ley CLARITY, atascada en el Senado
El problema está en el otro frente. La ley CLARITY, el proyecto que busca definir la estructura del mercado cripto en Estados Unidos, fue aprobada por la Cámara de Representantes en julio de 2025, pero desde entonces no ha conseguido cruzar el Senado. Su objetivo central es repartir competencias entre la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) y la Comisión de Negociación de Futuros de Materias Primas (CFTC), y establecer cuándo un token debe tratarse como valor y cuándo como materia prima.
Esa definición es la gran pregunta pendiente para exchanges, emisores de tokens y fondos. Sin una ley que la responda, las empresas operan con criterios que pueden cambiar según quién dirija cada agencia.
El contraste con las stablecoins es evidente. Ese segmento sí cuenta con un marco propio desde que se promulgó la ley GENIUS, también en julio de 2025, lo que explica en parte por qué el Tesoro pone el foco en los dólares digitales cuando habla de liderazgo.
Los reguladores llenan el hueco
Ante la parálisis legislativa, la SEC y la CFTC han ido ocupando espacio con guías, exenciones y acciones propias. Un ejemplo reciente es la ofensiva de la CFTC en el terreno de los mercados de predicción, donde la agencia demandó a Utah para frenar su ofensiva contra plataformas como Kalshi, una muestra de cómo los organismos federales defienden su jurisdicción sin esperar al Congreso.
Esa vía tiene límites. Las decisiones administrativas pueden revertirse con un cambio de gobierno, y los tribunales pueden cuestionarlas. Una ley, en cambio, ofrece una base más estable para que bancos e inversores institucionales comprometan capital a largo plazo.
Por qué importa el retraso
Para la industria, la contradicción es clara: el Gobierno proclama que Estados Unidos dominará los activos digitales, pero la pieza legal que daría certidumbre a ese dominio sigue en el aire. Cada mes de retraso alimenta el riesgo de que proyectos y empresas busquen jurisdicciones con reglas ya definidas, como la Unión Europea con su reglamento MiCA.
El calendario político añade presión. Con las elecciones de mitad de mandato en el horizonte, el margen para negociar una norma compleja en el Senado se estrecha, y una recomposición del Congreso podría obligar a reabrir el debate desde cero.
Para los usuarios latinoamericanos, el tema no es ajeno. Buena parte del uso de stablecoins en la región, desde Argentina hasta Venezuela, responde precisamente a la búsqueda de dólares como refugio frente a la inflación. Las reglas que fije Washington sobre emisores, custodios y exchanges acabarán afectando a los productos que llegan a esos mercados.
La apuesta de Bessent se sostiene hoy más en la fuerza del dólar que en un marco legal terminado. Si la ley CLARITY no despega pronto, el liderazgo que reivindica el Tesoro seguirá dependiendo de lo que decidan, caso por caso, los reguladores.



