Custodia cripto: Google prueba con bancos un sistema de claves divididas que llegaría a inicios de 2027
Google presentó en vista previa un sistema de custodia cripto que divide las claves privadas entre entornos separados. Varios bancos lo prueban antes de su lanzamiento, previsto para inicios de 2027.
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Google prepara su entrada en la custodia cripto institucional con un sistema que divide las claves privadas entre entornos separados. Varios bancos ya lo estarían probando antes de un lanzamiento previsto para comienzos de 2027. La herramienta apunta a un público concreto: entidades financieras reguladas que quieren guardar activos digitales sin depender de un único punto de fallo.
La compañía presentó la tecnología en una fase de vista previa. No ha trascendido qué bancos participan en las pruebas ni cuáles serían las condiciones comerciales del servicio. Lo que sí está claro es el enfoque técnico: ninguna clave privada completa reside en un solo lugar.
Cómo funciona la custodia cripto de Google
En cualquier red como Bitcoin o Ethereum, quien controla la clave privada controla los fondos. Esa clave es una cadena de datos que autoriza las transacciones. Si se filtra, el dinero desaparece; si se pierde, queda inaccesible para siempre.
El sistema de Google fragmenta esa clave y reparte las piezas entre entornos aislados entre sí. Para firmar una operación hace falta que varias de esas partes colaboren, de modo que comprometer un servidor, un empleado o un centro de datos no basta para mover los activos. La idea recuerda a técnicas ya extendidas en la industria, como la computación multipartita (MPC) o las firmas de umbral, en las que un grupo de participantes firma sin que ninguno llegue a reconstruir la clave entera.
Para un banco, la diferencia es relevante. La custodia tradicional de criptoactivos suele combinar billeteras frías, es decir, dispositivos desconectados de internet, con procedimientos manuales lentos. Un esquema distribuido promete mantener la seguridad sin sacrificar tanta agilidad operativa, algo que las entidades necesitan si quieren ofrecer estos productos a escala.
El trasfondo: hackeos millonarios y miedo a la IA
El anuncio llega en un momento en que la seguridad se ha convertido en el principal freno para que la banca se involucre más con los activos digitales. Los informes de Chainalysis sobre fondos robados en ataques a plataformas cripto han documentado cómo buena parte de las pérdidas recientes se concentra en unos pocos golpes de gran tamaño, muchos de ellos dirigidos precisamente a la gestión de claves y a las billeteras de las plataformas.
El caso más recordado es el de Bybit, que en febrero de 2025 sufrió el robo de alrededor de 1.500 millones de dólares en ether. Aquel ataque no explotó un fallo de la cadena de bloques. Atacó la infraestructura que rodeaba la firma de transacciones.
A esa preocupación se suma otra más nueva. La iniciativa de Google se enmarca en un contexto de inquietud creciente por el uso de inteligencia artificial para automatizar ataques, desde campañas de phishing mucho más convincentes hasta la búsqueda de vulnerabilidades en código. Repartir la clave en varios entornos reduce la superficie de ataque: aunque una herramienta automatizada logre penetrar un sistema, solo obtendría un fragmento inútil por sí solo.
Por qué los bancos prestan atención
La banca lleva tiempo acercándose a los criptoactivos, pero con cautela. En América Latina, por ejemplo, Itaú se registró ante el Banco Central de Brasil para custodiar e intermediar criptoactivos, un paso que obliga a demostrar controles de seguridad robustos ante el supervisor.
Para entidades de ese perfil, contar con un proveedor de la escala de Google podría simplificar parte del cumplimiento. Muchos bancos ya utilizan servicios en la nube de grandes tecnológicas para otras áreas de su negocio, por lo que integrar la custodia en esa misma infraestructura les resultaría familiar.
Una apuesta que compite con especialistas
Google no llega a un terreno vacío. El mercado de custodia cripto institucional ya cuenta con firmas especializadas que llevan años ofreciendo soluciones basadas en claves distribuidas, además de bancos tradicionales que han desarrollado sus propias plataformas. La ventaja de la tecnológica estaría en su alcance y en la confianza que ya tiene ganada entre clientes corporativos; la desventaja, en que los especialistas tienen un historial operativo que Google todavía tendrá que construir.
Quedan preguntas abiertas. No se conocen los detalles sobre qué redes y activos serán compatibles, si el servicio se ofrecerá también fuera de Estados Unidos ni cómo se repartirá la responsabilidad legal en caso de incidente entre Google y el banco cliente. Tampoco se sabe si la herramienta se integrará con su oferta de nube o funcionará como un producto independiente.
El calendario da margen. Con el lanzamiento previsto para principios de 2027, las pruebas con bancos servirán para ajustar el producto a las exigencias regulatorias de cada jurisdicción. Si los ensayos salen bien, la entrada de Google podría acelerar la adopción de la custodia cripto entre entidades que hasta ahora dudaban por la seguridad, y presionar a los proveedores actuales a mejorar precios y garantías.
