David Schwartz defiende el congelamiento de 42 millones de Tether en demanda por ‘pig butchering’
El ex CTO de Ripple, David Schwartz, respaldó el congelamiento de 42 millones de dólares en USDT que ejecutó Tether sin orden judicial en una demanda por estafa 'pig butchering' ante el SDNY.
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El ex director técnico de Ripple, David Schwartz, salió a respaldar el congelamiento de 42 millones de dólares en USDT que ejecutó Tether sin orden judicial previa, en el marco de una demanda presentada ante el Distrito Sur de Nueva York (SDNY). Schwartz advirtió que impedir este tipo de bloqueos abriría la puerta a riesgos enormes de lavado de dinero, en un caso vinculado a una estafa del tipo «pig butchering».
El caso pone sobre la mesa una tensión que arrastra la industria desde hace años: hasta dónde puede llegar el emisor de una stablecoin para bloquear fondos presuntamente ilícitos sin pasar antes por un tribunal. La postura pública de una figura técnica del peso de Schwartz añade presión al debate y coloca a Tether en el centro de una disputa que podría sentar precedente.
Qué defiende Schwartz sobre el congelamiento de 42 millones de Tether
Según las declaraciones de David Schwartz en la red social X, bloquear la capacidad de un emisor para congelar activos asociados a fraudes dejaría a las víctimas sin una vía rápida de recuperación y convertiría a las stablecoins en un vehículo mucho más atractivo para el crimen financiero.
El congelamiento en cuestión asciende a 42 millones de dólares en USDT y se ejecutó sin una orden judicial previa («warrantless», en la terminología del expediente). Esa característica es justamente lo que la demanda cuestiona: si un emisor privado puede inmovilizar fondos de un usuario antes de que un juez lo autorice.
Schwartz sostiene que el riesgo de eliminar esa herramienta supera con creces sus inconvenientes. Su argumento se apoya en la lógica antilavado (AML, por sus siglas en inglés): sin capacidad de reacción inmediata, los fondos robados se moverían y se mezclarían antes de que cualquier autoridad pudiera actuar.
Qué es el ‘pig butchering’ y por qué importa este caso
El término «pig butchering» describe un fraude en el que los estafadores cultivan una relación de confianza con la víctima durante semanas o meses —a menudo con una fachada romántica o de amistad— para luego convencerla de invertir en plataformas falsas de criptomonedas. El nombre alude a la práctica de «engordar» a la víctima antes del golpe final. Estos esquemas suelen mover cifras millonarias y emplean stablecoins como el USDT por su liquidez y velocidad de transferencia.
La demanda ante el SDNY es relevante porque podría fijar un criterio sobre las facultades de los emisores de stablecoins en Estados Unidos. Un fallo que limite los congelamientos sin orden judicial obligaría a Tether y a otros emisores a replantear sus protocolos de cumplimiento; uno que los avale reforzaría el poder discrecional de estas empresas sobre los fondos de sus usuarios.
Ese poder no es menor. Tether puede congelar direcciones que contienen USDT porque el token corre sobre contratos que le otorgan esa capacidad, un rasgo que la distingue de las criptomonedas descentralizadas. La compañía ha bloqueado cientos de millones de dólares a lo largo de los años en cooperación con autoridades, pero también ha recibido críticas por el alcance de ese control centralizado.
El trasfondo: control centralizado frente a protección de víctimas
El debate expone la contradicción de fondo de las stablecoins reguladas. Por un lado, su capacidad de congelar fondos las hace atractivas para reguladores y útiles para recuperar dinero robado. Por otro, esa misma capacidad concentra en manos privadas un poder que, para muchos usuarios, choca con el espíritu de autocustodia del sector. Entender la diferencia pasa por conocer cómo funcionan las claves privadas y públicas que gobiernan quién controla realmente los activos.
La postura de Schwartz llega en un momento de creciente escrutinio regulatorio sobre las stablecoins. La competencia también aprieta: mientras Tether domina el mercado con USDT, su rival Circle enfrenta sus propios desafíos, ya que el 95% de los ingresos de Circle depende de las tasas de interés pese al enorme volumen que mueve con USDC.
A la vez, un grupo de grandes bancos estadounidenses estudia entrar al negocio: entidades como BofA, Citi y Goldman Sachs figuran entre 21 bancos que preparan una stablecoin de dólar, lo que sumaría nuevos actores a un mercado donde las reglas sobre congelamiento y cumplimiento aún se están definiendo.
El resultado de la demanda del SDNY podría influir más allá de este caso puntual. Si los tribunales estadounidenses respaldan la facultad de Tether para congelar fondos sin autorización previa, la industria de stablecoins recibiría una señal clara sobre su margen de acción frente al fraude. Si la restringen, los emisores tendrán que rediseñar la delicada frontera entre proteger a las víctimas y respetar el debido proceso.



