Solana frena su plan para transacciones más justas: los productores de bloques siguen eligiendo qué órdenes entran
El borrador SIMD-0649 quiere ordenar por prioridad las transacciones en Solana, pero los productores de bloques seguirían decidiendo qué órdenes se incluyen, lo que limita su efecto sobre la equidad.
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La propuesta que buscaba hacer más equitativas las transacciones en Solana se ha topado con un límite estructural: aunque el borrador conocido como SIMD-0649 pretende ordenar por prioridad las operaciones dentro de cada lote, quienes producen los bloques —los llamados líderes— mantendrían el control sobre qué órdenes se incluyen y dónde empieza y termina cada lote. En la práctica, el poder de decisión sobre la inclusión sigue en las mismas manos.
El objetivo declarado de la iniciativa es reducir el margen para que ciertos actores privilegien unas operaciones sobre otras dentro de un mismo bloque. Sin embargo, el diseño actual deja intacta una pieza clave del proceso, lo que ha alimentado el debate sobre hasta qué punto la red puede ofrecer garantías reales de imparcialidad en la ejecución.
Qué propone SIMD-0649 y por qué se estancó
El texto, presentado como un pull request en el repositorio de mejoras de Solana, plantea una regla de ordenamiento por prioridad dentro de los lotes de entradas (entry batches). La idea es que, una vez definido un conjunto de transacciones, estas se ordenen según la comisión de prioridad que pagan, evitando reordenamientos arbitrarios en ese tramo del proceso.
El problema aparece en el nivel superior. La propuesta vigila la prioridad dentro de cada lote, pero deja que el líder decida qué transacciones entran en el bloque y cómo se trazan los límites de cada lote. Esa doble atribución —control sobre la inclusión y sobre las fronteras de los lotes— vacía en buena medida el efecto que tendría un ordenamiento estricto por comisiones. Un productor de bloques todavía podría influir en el resultado final decidiendo qué operaciones ni siquiera llegan a competir.
La discusión no es nueva. Los debates técnicos sobre cómo secuenciar las operaciones en la red vienen de meses atrás, con conversaciones previas entre desarrolladores sobre las mejores formas de limitar el reordenamiento oportunista. El borrador de SIMD-0649 es un intento de aterrizar esas ideas, pero su alcance limitado ha dejado a parte de la comunidad con la sensación de que aborda el síntoma y no la raíz.
Por qué importa el orden de las transacciones en Solana
El orden en que se procesan las operaciones no es un detalle menor. En cualquier blockchain, quien decide la secuencia dentro de un bloque puede capturar valor a costa del resto de usuarios, un fenómeno conocido en la industria como MEV (valor máximo extraíble). Se manifiesta en prácticas como colocar una orden justo antes de otra para beneficiarse del movimiento de precio que provocará, algo especialmente sensible en el comercio de tokens y en las finanzas descentralizadas.
Solana, con su modelo de alta velocidad y bajas comisiones, es un terreno particularmente activo para este tipo de dinámicas. La red ha atraído volúmenes enormes de trading, y la forma en que se ordenan las transacciones afecta directamente al precio efectivo que obtiene un usuario cuando ejecuta una operación. Cuanto más control conserve el productor del bloque, mayor es el margen para que ese usuario reciba un peor precio del que esperaba.
Ese es el punto donde una regla de prioridad clara aportaría valor: si todas las operaciones dentro de un lote compiten únicamente por la comisión que pagan, se reduce la discrecionalidad. Pero mientras la inclusión y los límites de los lotes queden fuera del alcance de la norma, la mejora es parcial.
Un debate que refleja el nuevo momento de la red
El estancamiento llega en una etapa en la que Solana intenta consolidar un perfil más maduro. La red ha buscado dejar atrás su fama de plataforma para especulación rápida y atraer capital que permanezca, una transición que ya venimos analizando en Criptotendencias. Para ese objetivo, las garantías de ejecución justa para inversores institucionales y minoristas son un argumento de peso.
La resistencia a ceder el control sobre la inclusión tiene explicaciones prácticas. Los líderes necesitan flexibilidad para gestionar la construcción del bloque, priorizar transacciones válidas y descartar las que no cumplen requisitos. El reto es diseñar un mecanismo que preserve esa capacidad operativa sin dejar una puerta abierta al reordenamiento oportunista. Encontrar ese equilibrio es lo que, por ahora, ha frenado el avance de la propuesta.
Nada de esto está cerrado. Los procesos de mejora en Solana se debaten de forma abierta y pueden derivar en versiones revisadas que amplíen el alcance de las reglas o combinen el ordenamiento por prioridad con otras salvaguardas. La conversación sobre cómo repartir el poder entre quienes producen los bloques y quienes envían las transacciones seguirá marcando el rumbo técnico de la red en los próximos meses.
Para los usuarios, la conclusión práctica es que la promesa de operaciones más equitativas todavía depende de cómo se resuelva ese nudo. El diseño final determinará cuánta influencia conserva cada productor de bloque sobre el destino de una orden.



