Cripto en Singapur crece 55% y alcanza 284.000 millones mientras Asia se enfría
La cripto en Singapur creció un 55,4% hasta 284.000 millones de dólares por la demanda institucional, mientras Filipinas, Tailandia y Vietnam destacan en transferencias P2P de bajo monto.
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La actividad de cripto en Singapur creció un 55,4% hasta los 284.000 millones de dólares durante el último año, impulsada por la fuerte demanda institucional. El salto contrasta con la desaceleración que registran otros mercados de la región, donde el uso minorista y los envíos de bajo monto marcan el ritmo.
El dato refuerza el papel de la ciudad-Estado como polo de referencia para las finanzas digitales en el sudeste asiático. Mientras las plataformas orientadas a grandes inversores dispararon su volumen un 94%, países vecinos muestran un patrón muy distinto, más ligado a transferencias entre personas y a la operativa cotidiana.
Por qué la cripto en Singapur crece a contracorriente
El crecimiento de la cripto en Singapur se explica sobre todo por el peso de la actividad institucional. El aumento del 94% en las plataformas dirigidas a fondos, tesorerías y clientes profesionales sugiere que el capital que llega ya no es principalmente especulativo minorista, sino estructurado y de mayor tamaño.
Ese perfil encaja con la estrategia regulatoria de la ciudad. La Autoridad Monetaria de Singapur (MAS) ha buscado atraer negocio de activos digitales con reglas claras, al tiempo que endurece los requisitos para operadores que apuntan a clientes minoristas locales. El resultado es un mercado que gana volumen sin depender del frenesí especulativo que caracteriza a otras plazas.
La MAS mantiene además iniciativas como su programa de apoyo a proyectos blockchain, que refuerza el atractivo de la jurisdicción para firmas que buscan una base regulada en Asia.
El resto de la región marcha en otra dirección
Fuera de Singapur, el mapa cambia. Filipinas, Tailandia y Vietnam destacan por las transferencias P2P (persona a persona) de bajo valor, un uso mucho más cotidiano de las criptomonedas que suele vincularse a remesas, ahorro en dólares digitales y pagos entre particulares.
En Vietnam, el mercado P2P vive un auge notable pese a los riesgos regulatorios. Medios locales han reportado una fuerte demanda de traders minoristas, mientras el país define su marco legal. Según informó Reuters, varias empresas compiten por licencias mientras Hanói estudia prohibir la operativa en exchanges extranjeros.
Tailandia, por su parte, avanza con un enfoque más institucional a través de su regulador de valores, que ha ido ajustando las reglas para el sector. La diferencia con Singapur no es tanto de interés como de composición: donde la ciudad-Estado atrae flujos de gran tamaño, sus vecinos concentran millones de operaciones pequeñas.
Remesas y dólares digitales, el motor minorista
Buena parte del uso minorista en el sudeste asiático responde a necesidades concretas: enviar dinero a familiares, protegerse de la depreciación de las monedas locales o mover fondos fuera del sistema bancario tradicional. Las stablecoins juegan aquí un rol central, ya que permiten mantener valor en dólares sin abrir una cuenta en el extranjero.
Es una dinámica que se repite en otras regiones. En América Latina, por ejemplo, el uso de dólares digitales para recibir remesas en USDT ha crecido con fuerza, y casos como el de El Salvador, que apuesta por stablecoins para captar remesas, muestran cómo los gobiernos empiezan a integrar estas herramientas en sus estrategias de captación de divisas.
Dos modelos de adopción en un mismo continente
La foto que dejan estos datos es la de una región que avanza a dos velocidades. Por un lado, Singapur consolida un modelo de adopción institucional, con volúmenes altos concentrados en pocos actores de gran tamaño. Por otro, mercados como Filipinas, Tailandia y Vietnam construyen su base sobre el uso masivo y de bajo monto.
Ninguno de los dos caminos es necesariamente mejor. El singapurense aporta profundidad de capital y validación regulatoria; el de sus vecinos refleja una adopción más orgánica y arraigada en la vida diaria de los usuarios. Ambos, juntos, explican por qué Asia sigue siendo una de las regiones más dinámicas para las criptomonedas a nivel global.
La incógnita a futuro pasa por la regulación. Si países como Vietnam terminan restringiendo la operativa en plataformas extranjeras, parte de ese flujo minorista podría migrar hacia jurisdicciones más abiertas, con Singapur como candidato natural a capturar el negocio que busque un entorno con reglas definidas.



