Bitcoin cae por debajo de 85.000 dólares por el repunte de los bonos del Tesoro
Bitcoin cae por debajo de 85.000 dólares tras datos de actividad empresarial en EE. UU. más fuertes de lo esperado que empujaron los rendimientos del Tesoro cerca del 5% y liquidaron a los largos apalancados.
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El precio de Bitcoin cayó por debajo de los 85.000 dólares el 23 de septiembre, después de que datos de actividad empresarial en Estados Unidos más fuertes de lo esperado empujaran al alza los rendimientos de los bonos del Tesoro y liquidaran posiciones apalancadas al alza. El movimiento cortó de raíz un rebote que venía tomando fuerza en los días previos.
La reversión llegó justo cuando la mayor criptomoneda por capitalización había logrado atravesar una concentración importante de posiciones cortas al comienzo de la semana, un avance que muchos operadores interpretaron como el inicio de una recuperación sostenida. Ese impulso se evaporó en cuestión de horas.
Por qué Bitcoin cae por debajo de 85.000 dólares
El detonante llegó con la publicación de los índices preliminares de gerentes de compras (PMI) de septiembre de S&P Global. Las lecturas apuntaron a una economía estadounidense más caliente de lo previsto, un dato que en el contexto actual el mercado lee en clave negativa para los activos de riesgo.
La razón es directa: una actividad más vigorosa reduce las expectativas de recortes agresivos de tasas por parte de la Reserva Federal y presiona al alza los rendimientos de la deuda soberana. El rendimiento del bono del Tesoro a largo plazo volvió a coquetear con el umbral del 5%, un nivel que históricamente drena capital de los activos más especulativos hacia la renta fija, percibida como refugio con retorno garantizado.
Cuando los bonos ofrecen rendimientos elevados sin el riesgo de la volatilidad cripto, el atractivo relativo de Bitcoin se debilita. Ese reajuste de expectativas fue suficiente para desencadenar ventas y liquidar a los operadores que habían apostado por la continuidad del rebote con apalancamiento.
Un rebote que se quedó sin combustible
Días antes de la caída, Bitcoin había subido al superar una zona densa de órdenes cortas. Ese tipo de movimiento, conocido como short squeeze, ocurre cuando el alza obliga a quienes apostaban a la baja a recomprar para cerrar sus posiciones, lo que a su vez alimenta más subidas. El fenómeno se ha repetido en varias criptomonedas en las últimas semanas, como en el reciente short squeeze de XRP que disparó su volumen tras el cierre de cortos.
El problema es que un rally alimentado por liquidaciones forzadas rara vez tiene bases sólidas. Una vez agotado el combustible de las recompras, el mercado queda expuesto a cualquier catalizador negativo. El repunte de los rendimientos ofreció exactamente eso, y el retroceso barrió a los largos apalancados con la misma rapidez con la que días antes habían caído los cortos.
El analista James Lavish argumentó que la correlación entre las criptomonedas y las condiciones macroeconómicas sigue siendo el factor dominante en esta etapa del ciclo, por encima de cualquier narrativa propia del sector.
Bitcoin sigue atado a la macroeconomía
El episodio confirma que Bitcoin, pese al discurso sobre su carácter de activo descorrelacionado, se mueve al compás de las tasas de interés y del apetito global por el riesgo. Cuando los rendimientos del Tesoro suben, tanto las acciones tecnológicas como los criptoactivos tienden a sufrir, y este 23 de septiembre no fue la excepción.
El comportamiento contrasta con las proyecciones optimistas de más largo plazo. Herramientas de análisis como el modelo de Copilot de Microsoft que proyecta un Bitcoin de 180.000 dólares antes de 2027 se apoyan en factores de adopción estructural, mientras que el precio del día a día responde a variables mucho más inmediatas como la inflación y la política monetaria.
Para los inversores, el mensaje es que la volatilidad seguirá dictada en buena medida por el calendario de datos macroeconómicos de Estados Unidos. Cada publicación de empleo, inflación o actividad empresarial tiene capacidad de mover el mercado en ambas direcciones, sobre todo cuando el posicionamiento con apalancamiento está elevado.
Los próximos comentarios de la Reserva Federal y los datos de las siguientes semanas serán determinantes para saber si esta corrección fue un traspié dentro de una tendencia mayor o el inicio de una fase de consolidación más prolongada. Por ahora, el mercado vuelve a recordar que ningún activo de riesgo escapa del peso de un bono del Tesoro cercano al 5%.



