BlackRock ve un mercado de 5 billones de dólares en stablecoins impulsado por la IA
BlackRock estima que las stablecoins y la IA convergen en un mercado de 5 billones de dólares, alimentado por agentes autónomos que pagan por datos, software y cómputo sin intervención humana.
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El mayor gestor de activos del mundo cree que la próxima gran fuente de demanda para las stablecoins no vendrá de los humanos, sino de las máquinas. En un documento reciente, BlackRock plantea que las stablecoins y la IA convergen en un mercado que podría alcanzar los 5 billones de dólares, alimentado por sistemas autónomos que pagan por bienes y servicios digitales sin necesidad de aprobación humana.
La tesis parte de una idea concreta: a medida que los agentes de inteligencia artificial ganan autonomía, empiezan a comprar datos, contratar software y adquirir capacidad de cómputo por su cuenta. Esos pagos, continuos y de bajo monto, encajan mal con las tarjetas de crédito o las transferencias bancarias tradicionales, pero se ajustan bien a activos digitales que se mueven en segundos y las 24 horas.
Por qué BlackRock ve un mercado de 5 billones en stablecoins
Según el análisis recogido en el informe The Machine-Native Economy de BlackRock, la gestora describe una «economía nativa de las máquinas» en la que los agentes de IA operan como una nueva categoría de cliente. Estos sistemas necesitan un medio de pago programable, capaz de ejecutar microtransacciones sin fricción y sin intervención manual en cada operación.
Ahí es donde entran las stablecoins, criptomonedas ancladas al valor de una moneda fiat como el dólar para evitar la volatilidad típica del sector. Su capacidad para liquidar montos pequeños de forma instantánea las convierte, en la visión de BlackRock, en la infraestructura financiera natural para máquinas que gastan de forma constante.
La firma sostiene que el mercado subestima este vector de crecimiento. La demanda de stablecoins hasta ahora se ha concentrado en el trading, las remesas y los pagos entre personas; sumar el consumo automatizado de la IA abriría un frente completamente distinto, con un volumen de transacciones que hoy no existe.
Máquinas que gastan sin pedir permiso
El escenario que describe BlackRock supone un cambio en cómo se genera la demanda transaccional. Un agente de IA que gestiona una campaña publicitaria, entrena un modelo o procesa datos podría pagar de manera autónoma por cada recurso que consume: acceso a una API, capacidad de servidores, licencias de software o conjuntos de datos especializados.
Cada una de esas operaciones sería demasiado pequeña y frecuente para el sistema de pagos convencional. Una stablecoin, en cambio, permite liquidar centavos o fracciones de centavo en tiempo real, algo que resulta clave cuando el número de transacciones se multiplica por miles o millones al día.
Este planteamiento amplía una postura que la propia gestora ya había defendido. BlackRock viene sosteniendo que la demanda cripto que impulsará la IA está subestimada por el mercado, y el nuevo documento pone una cifra concreta sobre la mesa para dimensionar esa oportunidad.
Un sector de stablecoins en plena expansión
La proyección llega en un momento de fuerte crecimiento para el segmento. Las stablecoins ya mueven cientos de miles de millones de dólares y se han convertido en un actor relevante en los mercados de deuda pública: distintos emisores respaldan sus tokens con bonos del Tesoro estadounidense, hasta el punto de que acumulan cerca de 200.000 millones en deuda de EE. UU.
El interés institucional también se ha intensificado. Bancos, fintechs y procesadores de pago han lanzado o anunciado sus propios tokens estables, en una carrera por capturar el flujo de liquidaciones digitales. La entrada de un actor del tamaño de BlackRock, con su fondo tokenizado BUIDL y su peso en la industria de gestión de activos, añade credibilidad a la narrativa de que las stablecoins dejarán de ser una herramienta exclusiva de traders.
Quedan, eso sí, incógnitas de peso. La visión de agentes de IA que operan con autonomía financiera plantea preguntas sobre control, responsabilidad y regulación: quién autoriza el gasto, cómo se auditan las decisiones de una máquina y qué marco legal cubre esas transacciones. La regulación de stablecoins todavía está en construcción en Estados Unidos y Europa, y la irrupción de clientes automatizados añadiría una capa de complejidad que los legisladores aún no han abordado.
Más allá de la cifra —siempre difícil de comprobar en proyecciones a largo plazo—, el mensaje de fondo apunta a un cambio en la manera de entender la demanda de activos digitales. Si la economía automatizada despega como anticipa BlackRock, el gasto de las máquinas podría convertirse en uno de los motores menos visibles, pero más constantes, del mercado de stablecoins.



