Canadá alivia el capital bancario para coberturas cripto entre exchanges desde 2027
La OSFI incluye en su regla de capital bancario para cripto de 2027 un alivio que permite reconocer coberturas entre exchanges, pero solo para posiciones del Grupo 2a estrechamente calzadas.
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La regla de capital bancario para cripto que Canadá aplicará en 2027 introduce un alivio concreto: los bancos podrán reconocer coberturas realizadas entre distintos exchanges cuando las posiciones estén estrechamente calzadas. La medida, incluida en la guía final de la Oficina del Superintendente de Instituciones Financieras (OSFI), corrige un desajuste que hasta ahora penalizaba a las entidades que gestionaban riesgo cripto operando en más de una plataforma.
El punto técnico es acotado, pero relevante para las mesas de operaciones. Antes, un banco que abría una posición en un exchange y la cubría con una posición opuesta en otro no siempre podía compensar ambas a efectos de capital, lo que inflaba artificialmente el riesgo reconocido y, con ello, el capital exigido. La guía 2027 de la OSFI permite ahora ese calce cruzado, siempre que se cumplan condiciones estrictas.
Qué cambia en la regla de capital bancario para cripto
El alivio no es general. Aplica únicamente a posiciones calificadas del llamado Grupo 2a, la categoría que agrupa criptoactivos con cierto grado de respaldo o cobertura reconocida bajo el marco internacional, y solo cuando las posiciones están estrechamente emparejadas. En la práctica, el banco debe demostrar que la exposición en un exchange y su cobertura en otro se corresponden de forma casi exacta en tamaño, activo y dirección.
Esa exigencia de correspondencia estrecha es la clave. La OSFI no está abriendo la puerta a que cualquier operación cruzada reduzca el capital: mantiene el filtro para que solo las coberturas genuinas, y no las apuestas direccionales disfrazadas, se beneficien del tratamiento. El resultado es un cálculo de capital más ajustado al riesgo real que asume la entidad.
El texto final llega después de un proceso de consulta pública. El regulador canadiense abrió la revisión en mayo y acompañó el borrador con un documento explicativo que detallaba el tratamiento propuesto para las exposiciones cripto en el sector bancario. Las observaciones recibidas durante esa etapa alimentaron los ajustes que hoy aparecen en la versión definitiva.
Por qué importa para la banca y el mercado
El marco de la OSFI para 2027 se apoya en los estándares del Comité de Basilea sobre exposiciones bancarias a criptoactivos, que dividen los activos en grupos según su riesgo. Los tokens del Grupo 2, entre ellos buena parte de las criptomonedas sin respaldo, reciben un trato de capital muy conservador. Que Canadá reconozca coberturas cruzadas dentro del subgrupo 2a suaviza uno de los costos operativos que desincentivaban a los bancos a participar en estos mercados.
Para las entidades interesadas en ofrecer servicios cripto, el detalle tiene consecuencias directas sobre la rentabilidad. Un capital exigido menor por las mismas posiciones cubiertas libera balance y hace más viable operar mesas de creación de mercado o custodia con cobertura. La tendencia hacia una mayor apertura de la banca tradicional al sector se observa también en Europa, donde entidades como UniCredit estudia ofrecer custodia de criptomonedas a sus clientes.
La cautela regulatoria sigue siendo la nota dominante. Al limitar el beneficio a posiciones estrechamente calzadas y a la categoría 2a, la OSFI busca evitar que el alivio se traduzca en una asunción de riesgo mal medida. El equilibrio que persigue es permitir la actividad legítima de cobertura sin relajar los colchones de capital que protegen la solvencia del sistema bancario.
Un calendario que da tiempo a adaptarse
Al fijar la entrada en vigor en 2027, el regulador concede a las instituciones un margen amplio para ajustar sus sistemas de medición de riesgo, sus políticas internas y su documentación de coberturas. Ese horizonte también da previsibilidad a un sector que, tanto en Canadá como en otras jurisdicciones, reclama reglas claras antes de comprometer capital en criptoactivos.
La decisión canadiense se inscribe en un movimiento más amplio de definición normativa que atraviesa a los principales mercados. En Estados Unidos, por ejemplo, el debate legislativo avanza con iniciativas como la Clarity Act, cuyo borrador revisado circula en el Senado. Cada uno de estos pasos reduce, poco a poco, la incertidumbre que ha mantenido a buena parte de la banca tradicional al margen del sector.
Para los bancos canadienses, el mensaje es doble: hay espacio para operar cripto con un tratamiento de capital más racional, pero el permiso viene con condiciones que exigen disciplina en la gestión y la documentación del riesgo. La versión final de la regla marca hasta dónde está dispuesto a llegar el supervisor y qué seguirá vigilando de cerca.



