Recompra de tokens marca récord de 638 millones tras aval regulatorio de la SEC
La recompra de tokens alcanzó un récord de 638 millones de dólares en 2026, impulsada por Hyperliquid y Pump.fun, después de que la SEC aclarara la incertidumbre legal sobre la práctica.
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La recompra de tokens se disparó hasta un récord de unos 638 millones de dólares en lo que va de 2026, según datos de Allium Labs. La cifra, medida hasta finales de agosto, supera los 545 millones registrados en el mismo tramo de 2025 y llega justo cuando la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) despejó parte de la incertidumbre legal que rodeaba a esta práctica.
El mecanismo funciona de forma parecida a las recompras de acciones en los mercados tradicionales: un proyecto usa parte de sus ingresos para adquirir su propio token en el mercado abierto, reduciendo la oferta circulante y, en teoría, sosteniendo su valor. La diferencia es que en cripto esa maniobra se movía en una zona gris regulatoria que muchos equipos preferían no pisar.
Hyperliquid y Pump.fun concentran casi todo el gasto
El grueso del dinero salió de apenas dos protocolos. Hyperliquid destinó cerca de 370 millones de dólares a recomprar su token, mientras que Pump.fun aportó alrededor de 200 millones. Sumados, ambos representan cerca del 90% del total gastado en el sector durante el periodo analizado.
El caso de Pump.fun resulta ilustrativo del combustible que hay detrás de estas operaciones. La plataforma de creación de memecoins genera, según su propia información, unos 500 millones de dólares en ingresos anualizados, lo que le da margen para reinvertir una porción significativa en la compra de su token. Hyperliquid, por su parte, ha convertido la recompra en un pilar de su tesis de valor, canalizando comisiones de su exchange descentralizado hacia el sostenimiento del precio.
Esa concentración también deja una lectura menos optimista: el récord no refleja tanto una adopción amplia de la práctica como la fortaleza de un puñado de proyectos con ingresos reales. La inmensa mayoría de los tokens del mercado sigue sin generar el flujo de caja necesario para plantearse siquiera una recompra sostenida.
El giro de la SEC que destraba la recompra de tokens
El impulso regulatorio llegó el 25 de septiembre, cuando la División de Finanzas Corporativas de la SEC publicó una serie de preguntas frecuentes sobre activos digitales que abordó la tensión legal que pesaba sobre estas operaciones. El documento ofrece a los equipos una guía más clara sobre cómo estructurar programas de recompra sin quedar automáticamente encuadrados como emisión de valores.
La aclaración importa porque uno de los mayores frenos a la recompra de tokens era el temor a que la SEC interpretara esas compras como manipulación de mercado o como una señal de que el token constituye un contrato de inversión. Al reducir esa ambigüedad, el regulador estadounidense abre la puerta a que más proyectos con ingresos genuinos adopten el modelo sin exponerse a sanciones.
El movimiento se enmarca en un cambio de tono más amplio de los reguladores estadounidenses hacia el sector. En las últimas semanas, la CFTC también avanzó en dar claridad regulatoria al cripto, en una señal de que Washington busca acotar reglas concretas en lugar de gobernar por la vía de las demandas.
Qué implica para el mercado
Las recompras se han vuelto un argumento cada vez más habitual entre proyectos que quieren demostrar que tienen un modelo de negocio y no solo una narrativa. Al vincular el gasto a ingresos verificables, buscan diferenciarse de los tokens cuyo valor depende exclusivamente de la especulación.
Para el inversor, sin embargo, conviene mirar con matices. Una recompra financiada con ingresos recurrentes envía una señal muy distinta a otra pagada con reservas de tesorería o con emisión adicional de tokens. La sostenibilidad del programa —y no el titular del monto récord— es lo que determina si la práctica agrega valor real a largo plazo.
El interés por vincular tokens a flujos de caja se está extendiendo también a otros nichos. En redes como Solana, por ejemplo, se observa un giro desde el capital especulativo hacia el que se queda, una transición que las recompras podrían reforzar si se generalizan.
Con la barrera regulatoria más despejada y dos protocolos demostrando que el modelo puede escalar, es probable que la cifra de 2026 siga creciendo. La pregunta abierta es cuántos proyectos podrán imitar a Hyperliquid y Pump.fun sin quedarse sin combustible en el intento.



