Hester Peirce pide tecnología que preserve la privacidad en cripto antes de dejar la SEC
La comisionada saliente de la SEC Hester Peirce defendió el uso de tecnología que preserve la privacidad de los usuarios cripto y cuestionó cómo los reguladores recopilan sus datos.
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La comisionada de la SEC Hester Peirce, conocida en el sector como Crypto Mom, defendió el uso de tecnología que preserve la privacidad de los usuarios de criptomonedas y cuestionó la forma en que los reguladores recopilan sus datos. La saliente funcionaria hizo estas declaraciones en una intervención ante la conferencia de activos digitales de SIFMA, en uno de sus últimos pronunciamientos públicos antes de abandonar el organismo.
Peirce planteó que la recolección masiva de información sobre los participantes del mercado no siempre sirve al objetivo de proteger al inversor, y que los reguladores deberían replantear cuánto y cómo acumulan datos personales. La comisionada resumió su postura con una metáfora sobre buscar agujas en pajares cada vez más grandes: acumular más paja no facilita encontrar lo que se busca.
Qué dijo Peirce sobre la tecnología que preserve la privacidad
En sus comentarios ante la conferencia de SIFMA, la comisionada sostuvo que las herramientas criptográficas modernas permiten verificar información sin exponer la totalidad de los datos de una persona. Esa idea, que abarca desde las pruebas de conocimiento cero hasta otros esquemas de verificación selectiva, permitiría a las autoridades comprobar el cumplimiento normativo sin construir enormes repositorios de información sensible.
El mensaje apunta a una tensión de fondo en la supervisión de los mercados: los marcos actuales suelen exigir a las plataformas que recojan y almacenen grandes volúmenes de datos de sus clientes, una práctica que Peirce considera revisable. La comisionada ha sido durante años una de las voces más favorables a la industria dentro de la SEC, y su defensa de la privacidad se enmarca en esa trayectoria crítica hacia el exceso regulatorio.
Una salida que marca el fin de una etapa
Peirce se convirtió en referente para el sector cripto por su disposición a cuestionar la línea dura que el organismo mantuvo durante buena parte de la última década. Su apodo, Crypto Mom, nació precisamente de esa cercanía con un ecosistema que durante años sintió a la SEC como un adversario más que como un árbitro.
Su salida coincide con un giro notable en la actitud del regulador estadounidense. A lo largo de 2025, la agencia archivó varios casos contra empresas del sector, un cambio de rumbo que el propio comisionado Mark Uyeda reconoció como una decisión para no dañar la credibilidad institucional. En ese contexto, las palabras de Peirce sobre la privacidad funcionan casi como un legado sobre cómo debería lucir la supervisión futura.
La privacidad se ha vuelto uno de los debates más espinosos del sector. Por un lado, las autoridades insisten en la necesidad de identificar a los usuarios para combatir el lavado de dinero y otros delitos, lo que sostiene prácticas como el KYC en los exchanges. Por otro, buena parte de la comunidad cripto defiende que la vigilancia financiera masiva contradice los principios fundacionales de estas tecnologías.
Por qué importa el planteo
La postura de Peirce introduce una tercera vía en esa discusión: no se trata de elegir entre supervisión total o anonimato absoluto, sino de usar herramientas que permitan cumplir con las normas exponiendo la menor cantidad posible de información. Es un enfoque que ya exploran varios protocolos y que gana tracción a medida que maduran las soluciones criptográficas.
Para las plataformas y los usuarios, el debate tiene consecuencias concretas. Cada base de datos que almacena identidades, historiales de transacciones y saldos se convierte en un blanco potencial para atacantes, algo que el sector conoce bien tras repetidos episodios de robos y filtraciones. Reducir la cantidad de datos recolectados disminuye, en teoría, la superficie de riesgo.
Queda por ver si las ideas de Peirce sobrevivirán a su salida o si el aparato regulatorio mantendrá su preferencia por la recolección amplia de información. Con reguladores como la CFTC empujando hacia mercados on-chain permanentes y la SEC redefiniendo su relación con la industria, el capítulo sobre privacidad recién comienza a escribirse.
Lo que sí deja claro su intervención es que el diseño de la vigilancia financiera en el mundo de los activos digitales no es una cuestión técnica menor, sino una definición política sobre cuánta información sobre los ciudadanos deben acumular quienes los supervisan.



