Stablecoins en Europa: 50.000 firmas piden a la UE flexibilizar las recompensas en la revisión de MiCA
Una campaña de 50.000 cartas presiona a Bruselas para que levante las restricciones a las recompensas de stablecoins, mientras los bancos centrales de la UE empujan cambios más estrictos en la revisión de MiCA.
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Una campaña con 50.000 cartas dirigidas a Bruselas busca cambiar las reglas sobre stablecoins en Europa, en un momento en que los bancos centrales del bloque empujan modificaciones a la normativa MiCA. La iniciativa reclama que la Unión Europea levante las restricciones que impiden a los emisores de monedas estables ofrecer recompensas o rendimientos a sus usuarios, un punto que los firmantes consideran un freno a la competitividad del sector en la región.
El reclamo llega mientras la Comisión Europea evalúa ajustes al Reglamento de Mercados de Criptoactivos (MiCA), el marco que regula desde 2024 la emisión y circulación de criptomonedas y tokens respaldados por dinero fiduciario. El debate sobre los pagos de intereses se ha convertido en uno de los más sensibles de esa revisión.
Qué piden las 50.000 cartas sobre stablecoins en Europa
La campaña se concentra en un punto concreto: la prohibición de que los emisores paguen rendimientos a quienes mantienen sus stablecoins. Bajo las reglas actuales, estas monedas digitales ancladas al valor de una divisa —como el euro o el dólar— no pueden ofrecer intereses a los tenedores, a diferencia de lo que ocurre en otras jurisdicciones.
Para los impulsores de la iniciativa, esa limitación coloca a las empresas europeas en desventaja frente a competidores de Estados Unidos y Asia, donde los modelos de recompensas se han expandido con rapidez. El argumento central es que, sin poder trasladar parte de los rendimientos de las reservas a los usuarios, los emisores con sede en el bloque pierden atractivo y empujan la actividad hacia fuera de Europa.
El volumen de la campaña —50.000 cartas— apunta a mostrar un respaldo ciudadano amplio justo cuando los legisladores afinan el texto de la revisión. La presión busca que los reguladores distingan entre un pago de intereses de tipo bancario y las recompensas que podrían diseñarse dentro del marco cripto sin comprometer la estabilidad financiera.
Los bancos centrales empujan en dirección contraria
En paralelo a esta campaña, los bancos centrales de la región impulsan cambios más estrictos. El Banco Central Europeo ha expresado reservas sobre la expansión de las stablecoins y su posible impacto en la política monetaria y la estabilidad del sistema financiero, una posición que suele chocar con las demandas de la industria.
Esa tensión define buena parte del debate actual: de un lado, emisores y usuarios que piden reglas más abiertas para no quedar rezagados; del otro, autoridades monetarias que priorizan el control de riesgos y vigilan de cerca el crecimiento de estos activos. La revisión de MiCA se perfila así como el terreno donde ambas visiones medirán fuerzas.
El propio reglamento ya ha generado fricciones. En Reino Unido, por ejemplo, la implementación de MiCA ha dejado a varias firmas fuera del mercado europeo, mientras Londres abre su propio esquema regulatorio. Esa dinámica alimenta el temor a que normas demasiado rígidas desplacen talento y capital hacia centros financieros más flexibles, un argumento que también aparece en la comparación entre la regulación cripto de Reino Unido y MiCA.
Un sector en plena expansión y bajo escrutinio
Las stablecoins se han consolidado como una de las piezas más utilizadas del mercado cripto, con aplicaciones que van desde el comercio en exchanges hasta los pagos transfronterizos. Su crecimiento ha intensificado el escrutinio regulatorio a ambos lados del Atlántico.
En Estados Unidos, el Tesoro trabaja en un esquema que permitirá a los estados pedir aprobación antes de que concluyan las normas federales, una muestra de cómo distintas jurisdicciones intentan ordenar un mercado en movimiento. Los avances en la regulación de stablecoins en EE.UU. sirven de referencia para quienes piden a Bruselas no quedarse atrás.
En América Latina, el uso de estas monedas también gana terreno, aunque con contrastes marcados. Un análisis reciente sobre las stablecoins en América Latina reveló que apenas un puñado de firmas sostiene la liquidez de la región, lo que muestra que la adopción avanza de manera desigual según el mercado.
Qué decida finalmente la Comisión Europea tendrá efectos directos sobre el modelo de negocio de los emisores que operan en el bloque. Si prospera la demanda de flexibilizar las recompensas, Europa podría acercarse a los esquemas que ya funcionan en otras regiones; si prevalece la cautela de los bancos centrales, la normativa mantendría su enfoque restrictivo. El resultado marcará el rumbo de las stablecoins en el continente durante los próximos años.



