Impuestos cripto: Blockchain Association presiona al Congreso de EE.UU. mientras la Clarity Act se estanca
La Blockchain Association pidió al Congreso de EE.UU. una ley bipartidista sobre impuestos cripto, pero la Clarity Act está estancada, el proyecto de la Cámara perdió los alivios a minería y staking y el receso electoral deja poco margen.
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La Blockchain Association pidió este jueves a los líderes del Congreso de Estados Unidos que aprueben una ley bipartidista sobre impuestos cripto. El pedido llega en un momento poco propicio: la Clarity Act está prácticamente paralizada, el proyecto fiscal de la Cámara de Representantes perdió los alivios para la minería y el staking, y los legisladores no volverán a sesionar hasta después de las elecciones de mitad de mandato.
La solicitud quedó plasmada en una carta dirigida a la dirigencia del Capitolio, en la que la principal organización de lobby del sector en Washington insiste en que el tratamiento tributario de los activos digitales necesita reglas claras y estables. Es un mensaje que la industria repite desde hace años. Esta vez, sin embargo, el calendario juega en contra.
Qué pide la Blockchain Association sobre impuestos cripto
El núcleo del reclamo es que el Congreso legisle de forma bipartidista sobre la fiscalidad de las criptomonedas, en lugar de dejar que el tema quede supeditado a interpretaciones administrativas o a la agenda de otras leyes más amplias. La carta forma parte de una campaña pública que la asociación impulsa bajo el sitio TaxClarityforAmerica.com, pensado para movilizar a usuarios y empresas a favor de la causa.
Los impuestos cripto en Estados Unidos arrastran zonas grises que afectan a millones de personas. Una de las más discutidas es cuándo debe tributar una recompensa de staking, el mecanismo por el cual un usuario bloquea sus tokens para ayudar a validar transacciones en una red de prueba de participación y recibe nuevas monedas a cambio. La duda de fondo es si esa recompensa genera un impuesto en el momento en que se recibe o recién cuando se vende. Algo similar ocurre con los mineros de bitcoin, que obtienen monedas como pago por asegurar la red.
Para el sector, gravar esos ingresos al recibirlos implica pagar impuestos sobre un activo que aún no se ha convertido en dinero y cuyo valor puede caer con fuerza antes de que el contribuyente lo venda.
Un proyecto de la Cámara recortado
El Comité de Medios y Arbitrios (Ways and Means) de la Cámara de Representantes ya aprobó un proyecto de ley sobre la tributación de activos digitales. El problema para la industria es que ese texto avanzó sin los alivios que pedían mineros y validadores. Justamente las dos actividades que más reclamaban un cambio en las reglas quedaron fuera.
Eso deja a la Blockchain Association en una posición incómoda. Respalda la idea de una ley fiscal, pero el vehículo legislativo disponible no recoge parte de sus prioridades. La carta puede leerse, en ese sentido, como un intento de reabrir la discusión antes de que el proyecto llegue al pleno o se negocie con el Senado.
La tensión no es exclusiva de Estados Unidos. En Europa, organizaciones del sector también han presionado para que el staking reciba un trato diferenciado; la Cardano Foundation, por ejemplo, pidió a la UE no extender MiCA a DeFi ni al staking.
La Clarity Act, casi sin aire
El otro frente es la Clarity Act, la ley de estructura de mercado que buscaba repartir la supervisión de los criptoactivos entre la SEC y la CFTC y definir qué tokens se consideran valores y cuáles materias primas. Para buena parte de la industria era la pieza legislativa más esperada del ciclo. Hoy se la da prácticamente por muerta en esta legislatura.
Su estancamiento importa también para el debate fiscal. Sin una definición legal de qué es cada activo digital, las reglas tributarias pierden parte de su base: la clasificación de un token condiciona cómo se reporta y cómo tributa. Mientras esa discusión siga abierta, cualquier ley de impuestos cripto tendrá que convivir con esa incertidumbre.
El calendario electoral
El factor decisivo es el tiempo. El Congreso entró en receso y no regresará hasta después de las elecciones de mitad de mandato. Eso reduce al mínimo el margen para votar cualquier proyecto en lo que queda del año.
Tras los comicios suele abrirse la llamada sesión lame duck, el periodo en que los legisladores salientes siguen en funciones hasta el cambio de Congreso. Es una ventana corta, que normalmente se reserva para asuntos presupuestarios urgentes y en la que las iniciativas sectoriales compiten por un espacio muy limitado. Si la composición de las cámaras cambia, además, los proyectos que no se aprueben podrían tener que empezar de nuevo su trámite.
Qué significa para inversores y empresas
Para los usuarios estadounidenses, el escenario más probable en el corto plazo es la continuidad de las reglas actuales, con sus ambigüedades. Quienes hacen staking o minan seguirán sin una respuesta legislativa sobre el momento en que deben tributar, y las empresas del sector tendrán que planificar sin saber si habrá cambios el próximo año.
La carta de la Blockchain Association no altera ese panorama de inmediato, pero sí fija posición de cara a lo que venga después de las elecciones. El lobby cripto ha ganado peso en Washington en los últimos años; la duda es si esa influencia alcanzará para recuperar los alivios para mineros y validadores en un Congreso que, por ahora, tiene otras prioridades y muy poco tiempo.



